¡Transfórmate!

¡Transformémonos! La economía es la punta de lanza de una profunda transformación que debemos acometer en todos los grandes ámbitos de nuestra vida personal y social. En estos momentos el cambio es continuo en nuestras vidas y este cambio económico condiciona nuevos modos de relacionarnos con los demás, nuevos modos de vivir las relaciones familiares, nuevas formas de interactuar con compañeros de trabajo, nuevas estrategias para poder conseguir un trabajo o un cliente y nuevos modos de entender lo que es público y sus implicaciones y el modo de proceder de sus gestores, de lo que es privado y que cada cual tenemos que defender desde nuestra esfera personal.

Hay que transformarse, no hay otra opción. La solución a nuestros problemas o la activación de las oportunidades que se nos presenten dependen de nosotros, de nadie más, de tí o de mí, no de otros. Debemos ser capaces de sacarnos las castañas por nosotros mismos sin esperar a que otros lo hagan en nuestro lugar. La solución está en tu mano pero para ello debemos adaptarnos a la nueva realidad y esta nueva realidad aún no tiene forma definida, está mutando, cambia todos los días, es inestable pues todavía no ha tomado acomodo en la que será su forma “definitiva” durante el tiempo en que nos lleguemos a habituar a ella.

¿Qué significa potenciar nuestra capacidad de transformarnos? En primer lugar implica tener la predisposición a asumir que todo lo anterior no sirve para estos tiempos; olvidarnos de las regalías, ayudas, especulaciones y concesiones del pasado; olvidarnos de nuestros supuestos derechos si es que no hay dinero con que costearlo y pensar que en nuestra mano, en nuestro esfuerzo está el empezar a ver el mundo de un modo diferente; ello requiere una enorme sinceridad con nosotros mismos, tratando de ver las soluciones en nosotros y no echar la culpa al empedrado, al gobierno, a los empresarios o a la prima de riesgo. En segundo lugar transformarnos implica renunciar a las cualidades o atributos que fueron determinantes en el pasado inmediato pero que ahora no nos sirven de nada; debemos reconocer que necesitamos adquirir nuevas habilidades, nuevas destrezas. Y, finalmente, ponernos manos a la obra, empezar a desarrollar esas nuevas habilidades, con cintura, con flexibilidad, con mucho esfuerzo y, si fuera necesario, con la ayuda de guías, maestros, profesionales que nos ayuden a reenfocar de nuevo nuestras vidas (ésta si es una tarea en la que los gobiernos y las fundaciones se deben de implicar, deben de enseñar a pescar y no hacer lo fácil que es darnos peces, con mayor o menor presupuesto) y esto se tiene que hacer con esfuerzo y sin ninguna garantía de éxito; la única garantía que existe es que nos va a costar, que va a ser difícil y que, seguramente, habrá algunos que se queden en el intento (quizá esto me pase a mi, o a ti, nadie tenemos certezas en este sentido).

Creo que la naturaleza nos brinda un ejemplo maravilloso (hay muchos otros) de lo que quiero poner de manifiesto: La metamorfosis de un gusano en mariposa. El gusano, llegado un momento determinado (el tiempo siempre impele a los cambios) debe replegarse sobre sí mismo, debe perder la capacidad de movimiento, se debe recoger para asumir un periodo de crisis profunda en su modo de vida, comienza su proceso de transformación en un nuevo ser (proceso que le exige un nuevo aprendizaje, debe formarse para tomar una nueva forma). Lo que antes sabía hacer, que era arrastrarse, ya no le sirve para la nueva forma que va a tomar, su vida como gusano ha terminado y necesita un tiempo para transformarse, ese es el tiempo que le brinda la crisis, para poder llegar a ser una hermosa y grácil mariposa, que ha sido capaz de potenciar sus limitaciones iniciales para volar libremente y poder moverse en un ámbito que antes, el gusano, ni siquiera fue capaz de imaginar. Pero para ello tuvo que romper con el pasado, hacer un esfuerzo por el cambio y aprender un nuevo oficio, un nuevo modo de desenvolverse en el entorno, en su medio ambiente.

Todavía nos queda bastante crisis por delante (y eso que soy un gran optimista) pero la realidad es tozuda y es la que es y cuanto más tiempo pasemos en dolernos de nuestros males, en quejarnos de las dificultades, en echarle la culpa al chachachá, menos tiempo dispondremos para cuando el cambio haya terminado de asentarse (hecho frente al que casi nadie será consciente, en su momento) estar en primera línea de transformación y poder llegar a ser los primeros en echar el vuelo en la nueva realidad que, seguro, será más compleja, sofisticada y con más posibilidades que las que nunca antes hubiéramos imaginado.

Ánimo, para tí, para mí; ánimo para empezar o para seguir completando esta gran transformación social en la que nos hemos visto inmersos por la propia naturaleza de la vida y del ser humano. Buen día.

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4 respuestas a “¡Transfórmate!

  1. me gusta , pero es mas de lo mismo, estamos dispuestos a todo
    pero ¿quien nos guía?.
    un saludo para todos y mucho animo que todos los días sigue habiendo muy buenas nuevas

    Me gusta

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