Personas, ante todo (I).

Sí, es cierto, en estos tiempos que van de la prisa a la ansiedad, en donde las tecnologías ocupan buena parte de nuestras vidas, vidas sentadas en vehículos que nos transportan a gran velocidad mental a nuestros trabajos, nuestras casas o al lugar de ocio, al que ansiamos llegar, las personas siguen, seguimos siendo lo más importante que tenemos, queremos y debemos cuidar.

Nuestra sociedad civil está compuesta por varias y diferentes generaciones de personas que, en esta época de alargamiento de la esperanza de vida, está propiciando el grupo más heterogéneo de ciudadanos que convivimos en un mismo espacio tiempo que jamás se haya conocido:

Aún viven con nosotros algunos de aqúéllos que vivieron la guerra más incivil que ser humano pudiera imaginar; seguro que en sus recuerdos pesan como yunques las bombas, las venganzas más insidiosas, el asesinato de las ideas y de quienes las portaban y la criminalización de la religión, de un lado y su abanderamiento por otro. Ahora son supervivientes en unos tiempos, para ellos, regalados, donde no se valora lo que se ha conseguido y en donde lo verdaderamente importante, para los que no hemos vivido esas guerras, se convierte en circunstancial. Son bisabuelos, porque de verdad que han vivido dos vidas muy distintas y alejadas en el tiempo y en la dureza de vivirlas; son bisabuelos porque nos miran con la doble ternura de su cariño y afán por la vida propia y la de los seres que aprecian y quieren.

Cercanos a ellos, en el otro mapa del tiempo, comparten vida con nosotros los hijos de la postguerra y que hoy son los abuelos de la crisis; muchos de ellos soportan el hambre de tiempo de sus hijos teniendo que cuidar de sus nietos en una sociedad que roba el tiempo a quien no lo tiene y se lo regala a quien no quiere tenerlo y estaría encantado de cambiarlo por la dignidad de un trabajo. Ellos nacieron en tiempos de carencias, pero carencias de verdad, no como las de ahora, por no tener muchos de ellos no tenían ni padres o tíos que se habían quedado atrapados en la cuneta de una disputa ideológica cercana al cuaternario; carencias de todo en un vivir pleno de ausencias de caricias de todo tipo, en donde la lija del tener que vivir era más dura que la vida misma. Forman parte de nuestros abuelos más dignos y probablemente más satisfechos por lo que llegaron a conseguir: cambiar una sociedad de la miseria por otra de la abundancia, a pesar de los tiempos que corren.

Más cercanos a nuestro modo de vivir actual está la generación sandwich entre la postguerra y los hijos de los sesenta; muchos de ellos llevan a sus nietos de la mano y les duele más estos amores en tiempos revueltos, en los que les está tocando vivir a sus hijos. Ellos vivieon la apertura del franquismo al exterior, fueron los primeros en captar la riqueza que había fuera de nuestras fronteras y en sentir que tenían que rebelarse contra el poder establecido, hicieron su propia guerra civil de la manera más civilizada posible y han conseguido servir de nexo de unión entre dos tiempos bien distintos de la España de retales que fue el siglo XX. Es una generación de transición y probablemente la que más nos ha enriquecido como nación y como personas que han sabido compaginar una cierta escasez con el inicio de la abundancia; fueron la mano de obra de los cimientos que hoy disfrutamos.

Con ímpetu y con fuerza, tras de ellos, vinimos los babyboom españoles de los sesenta, con mucho rock&roll, somos los padres maduros de una sociedad que no queremos que se nos malogre. Quizá hemos sido los más empeñados en la convivencia, en el buen rollo del paz y amor, de la pistola, pero de pan, de no volver nunca mais a los tiempos del cólera que vivieron nuestros padres. Hemos sido los primeros en acudir en masa a las universidades, en conocer más mundos que el nuestro y en disfrutar del llamado estado del bienestar. Crecimos con el hombre en la luna y los pensamientos en babia, con las golosinas y la televisión y fuimos los primeros niños que no teníamos que jugar necesariamente en la calle pues las casas empezaron a disponer de entretenimientos, no sólo de cama y comida. La música en la radio o en los discos amenizaban un mundo sin más problemas que los deberes del cole y el comportamiento cívico en una sociedad que empezaba a despertar.

Desde mis ancestros conocidos hasta el tiempo que me vió nacer, éstas han sido las personas que he conocido, que he disfrutado y a las que, muchas de ellas, hecho de menos en mi vida, pues envejecieron tanto como esos tiempos que muchos debiéramos comparar para no ver tan mal los que ahora nos tocan en suertes.

Anuncios

3 respuestas a “Personas, ante todo (I).

  1. como siempre me encanta y , la verdad que al reflexionarlo me duele , que todo por lo que lucharon nuestros ancestros , nosotros lo hallamos olvidado tan pronto, y como dice la cancion ¨unos pocos puedan mas que la inmensa mayoria¨ y nos hallan trasformado.Eso a nuestros abuelos y bisabuelos les tiene que doler. Pero aqui estamos unos cuantos que no nos vamos a olvidar de lo importante que es querer a otras personas , lo gratificante que es ayudar a los demas,y que por muy mal que esten las cosas, entre casi todos si queremos de verdad, lo podemos cambiar
    un saludo y buena semana

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.