De Mas a menos

La verdad, no creo en el nacionalismo, bajo cualquiera de sus fórmulas o posibles justificaciones; los “ismos” (extremismo, favoritismo, fanatismo y tantos otros) siempre han generado secesión, ruptura, descalificación y separación. No creo en los nacionalismos, ni en el español, ni en el catalán, ni en cualquier otro que pretenda separar lo que tenemos:  un poco de uso de razón cívica que hemos construido entre todos en el mundo en el que vivimos. Y esto sucede, quiero pensar, desde que en nuestro entorno de vida habitual no hay guerras, no hay muertes por un territorio, como lamentablemente hubo y las sigue habiendo en muchas partes del mundo. Siempre recordaré uno de los comentarios de Yuri Gagarin,  http://cubaout.wordpress.com/2011/04/11/yuri-gagarin-el-primer-hombre-en-el-espacio-hace-50-anos/ el primer hombre que vió nuestro planeta desde una perspectiva que sólo unos pocos privilegiados (lamentablemente) han visto; dijo: “Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos”. Al final de todo estamos en lo de siempre, en pretender ponerle puertas al campo o fronteras al mundo; el hombre es así desde la más tierna infancia: “ésto es mío, no tuyo”.

En el caso catalán, que es el que a todos nos ocupa en estos días, e independientemente de si Cataluña tiene más o menos derechos que otras regiones de esta zona de la tierra que llamamos España y que nos acoge, más o menos así, desde hace unos cuantos cientos de años; no quiero entrar en dialécticas sobre su Historia y la de los demás (es el mejor modo de empezar a separar); tampoco en sus símbolos, tradiciones, idioma y todo cuanto se ha utilizado torticeramente por políticos y no por ciudadanos para aupar ese sentimiento diferencial, tanto por los nacionalistas españoles como por los nacionalistas catalanes, que en el fondo es lo mismo.

Pero bueno, qué decir del hecho diferencial, como la demostración palpable de la cuadratura del círculo. ¿Qué hecho diferencial? El mío, el de un ciudadano de Sabadell, el de otro de San Francisco, el de mi vecino, que es muy diferente del mío, el de mi hijo, el de mi hermano?? ¿Qué hecho diferencial, si todos los seres humanos somos hechos diferenciales en nosotros mismos? ¿Cómo se puede establecer una relación de convivencia (en una casa, barrio, ciudad, región o país) basada en lo que nos hace diferentes? Prefiero, más aún desde un punto de vista psicológico analizar lo que nos une más que lo que nos separa, como familia, barrio, ciudad, país y mundo mundial.

El gran Chumy Chúmez en el programa de radio, con Luis del Olmo, sobre el Estado de la nación, al hacer referencia a una región de España que quisiera independizarse, decía algo así: “Primero seremos indepndientes del resto del Estado, más tarde las provincias de la Comunidad serán independientes, luego los ayuntamientos también querrán su hecho diferencial, seguirán los barrios, que se harán independientes y luego cada casa tendrá su nacionalidad, independiente de las otras y en cada casa, sus moradores, se harán independientes unos de otros y en cada uno de nosotros, el hígado querrá su independencia, el corazón lo mismo…” ¿Absurdo? Veremos a dónde llegamos partiendo; la tarta se hace pedazos cuando se parte.

Pero lo más importante de todo lo que quiero transmitir en este momento es el ¿Para qué? Creo que el Sr. Mas y todos los que como él piensan así, no lo creo, lo afirmo, tienen y siempre han tenido intereses económicos para su colectivo reducido y particular, en unos casos y de pura y absoluta ambición de poder, en otros, para hacer lo que hacen. ¿Qué ganaría Cataluña con la independencia? Perdón, quiero reformular la pregunta, porque en esa retórica es en y de la que viven los políticos que justifican sus prebendas a cuenta de sus votantes. La pregunta es:  ¿Qué ganaría la ciudadanía catalana con la independencia? ¿En qué aspectos de su calidad de vida se verían mejor los ciudadanos catalanes tras la independencia? ¿Qué beneficio tendrá mi amigo Fernando o mi amiga Isabel por vivir en otro país independiente, que antes se llamaba España y que ahora se llama Cataluña? ¿En qué van a notar las diferencias? ¿Sus servicios públicos van a ser mejores? ¿Van a pagar menos impuestos? ¿Van a deber menos dinero? ¿Se van a poder jubilar antes? ¿La gasolina les va a costar menos? Me es difícil encontrar cualquier otra cuestión que no sea la económica (la que demagógicamente bien pintan los que así les va en el empeño de futuros cargos o prebendas) para analizar la diferencia que tendría un Estado Catalán independiente frente a la situación actual. Fíjese que no quiero entrar, como ahora tanto se hace, en las empresas que cerrarían, los mercados que se perderían, el salir de la UE, etc. etc., no eso no tiene sentido. Lo que es relevante es saber qué ganaría el ciudadano de a pie, nadie lo sabe, porque nadie lo puede medir, ni certificar, ni asegurar; tan sólo podemos especular con que con la independencia seremos y tendremos mas de Mas pero no sé si menos de menos, desde luego no habrá más para repartir entre todos, salvo los que apuesten porque gane Mas, esos seguro que tendrán más a costa de otros que tendrán menos.

En las actuales circunstancias, en particular, creo que hay más que perder que lo que ganar, entendiendo que si un territorio dentro de España quiere separarse de él, tiene que ser con todas las de la ley (si usted se cambia de banco, se lleva la hipoteca con usted, no se queda en el banco), en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, para todos los días de su vida.

¿Vamos a seguir jugando a que el catalán vive peor porque no recibe el dinero que le corrresponde? ¿Se va a seguir diciendo que el político gestor catalán es mejor que otro, pero que no puede plasmarlo en la realidad económica porque está perjudicado? No sabe usted la tentación tan grande, como economista, de echar mano de los números para analizar déficits, inversiones públicas, empleados de lo público dentro del coro de palmeros (en Cataluña y en cualquier otro lado, que haberlos haylos), etc. Hay un patrón de medida muy sencillo y es analizar, en cada casa, ayuntamiento, región o Comunidad el dinero que entra, vía impuestos o ingresos, y el que se gasta en lo público y en las decisiones de beneficio privado dentro del dinero público, de la pólvora del rey. Pero la demagogia es la demagogia, es y siempre será.

Tengo, he tenido y tendré excelentes amigos catalanes o que allí viven; unos convencidos de que lo que tratan de hacer los políticos es en su propio interés (debidamente justificado en el interés de todos; no puede ser de otro modo) y en el de los palmeros que saben que si apuestan por caballo que resulta ser ganador, van a ser los más beneficiados cuando se reparta el trozo de tarta que se acabe de restar a otros, con quienes antes se compartía dinero y cuotas de poder, para ahora ellos tener más. Pero hay otras personas (inocentes de todo interés espúreo en el proceso) que han sido adoctrinadas desde bien jóvenes (y cuanto más joven se es, el virus, cualquier tipo de virus,mejor se inocula) en “el hecho diferencial”.

Hay que decir, también, que no todos los políticos, de cualquier ideología o procedencia geográfica, son torticeros y manipuladores, no, pero haberlos haylos. Y no sólo eso, les hay convencidos de lo que dicen y hacen y eso es meritorio, pero también les hay que dicen una cosa y piensan otra, que dicen lo que determinada clientela quiere oir, fundamentalmente porque su discurso no podría ser otro, están presos de sí mismos y esas cadenas son muy difíciles de soltar.

Vivo en una región que, en su momento, apostó por la autonomía, pero en donde no se cuestiona ni se habla del sentido nacionalista; se habla de intentar salir de esta, lo mejor posible, de vivir en buena convivencia con todos los que nos rodean en un territorio (que arbitrariamente le corresponde al que aquí nace, o el que elige el que “pace”) y, sobre todo, de estar encantados con atender, de la manera más digna posible, a todo el que aquí viene a conocer una región y a disfrutar de ella.

¿Qué hacemos? Construimos de nuevo una frontera, elevamos nuevas murallas que separen nuestros territorios, volvemos a los tiempos de los reyes de Castilla y Aragón, dejamos que nos invadan desde fuera por nuestra división interna (ahí los mercados tienen la escopeta cargada) (como sucediera hace 1300 años), volvemos a batallar por los territorios (antes era por trozos de tierra, después lo fue por trozos de lengua y ahora por trozos de poder y de dinero que propicien estatus para los generales que han liderado esta batalla).

La cuestión fundamental es: Si un político, a mí, como ciudadano, me promete que si somos independientes viviremos mejor, tendremos más dinero para “nosotros”, seremos más nosotros mismos y nuestra calidad de vida (ojo, sin crisis y con crisis, que esas nos afectan a todos, estemos al lado que estemos de cualquier muralla) será superior; me convence, me independizo y luego, se constata que no es así, ¿qué hago? ¿a quién reclamo? ¿podré volver a la situación anterior? Mucho me temo que no y que además ya se encargarían ellos de tratar de generar luces y sombras para confundir la realidad.

En cualquier caso prefiero hablar de la riqueza compartida, del apoyo entre todos nosotros para salir de ésta y en que vale más estar unidos. Personalmente me encantaría que Cataluña, al igual que la región que habito, siga siendo una tierra en la que me encuentre como en casa. Me encanta su gastronomía, su cultura, los amigos que allí tengo, su patrimonio, su estilo de vida. Si, es cierto que  no entiendo su lengua pero me siento mucho más cerca de ellos que de cualquier otra nacionalidad ajena a la que por cultura y por Historia nos hemos forjado entre todos.

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4 respuestas a “De Mas a menos

  1. Amigo Toño, pues esto es lo que hay. A diferencia de la mayoría de nosotros, además, tú lo sabes expresar estupendamente. Con tranquilidad, con honestidad, con sentido común. Vamos, que tienes todos los atributos de un ser SUBVERSIVO y, por tanto, eres un “elemento peligroso”. CUIDADO: Hay entre nosotros un ciudadano de bien que se ATREVE A PENSAR. Gracias por la bocanada de aire fresco.

    En fin, lo de que se engañe a “las masas” es muy viejo, pero no por viejo y recurrente deja de ser execrable (vamos, he querido decir: asqueroso, detestable, repudiable… intolerable): “En Egipto teníamos pan y cebolla, y no nos trataban tan mal… Moisés nos ha engañado, porque la libertad es algo que no sirve para nada. Adoremos al becerro de oro”. Claro que lo nuestro es peor, ya que como en una ocasión le escuché a Antonio Gala, “nuestro drama ya no es que adoremos al becerro de oro, sino que estamos adorando al ORO DEL BECERRO”.

    Yo sí entiendo el Catalán y, además, me gusta escucharlo cuando estoy entre ellos, acogido con toda la hospitalidad, como uno más, dentro de sus familias y sus casas. Sentado entorno a su mesa, escuchar sus historias, sus recuerdos, sus problemas diarios, sus proyectos… me hace sentir bien. Me hace sentir que estoy invitado a participar de su intimidad. Vamos que en esos momentos, para mi el Catalán es un “Hecho de Unión” y no “Diferencial”, como se empeñan en emponzoñar estos “politucuchos” (de uno y otro lado) que nos ha tocado padecer. ¡Vaya calvario señores! Espero y deseo que en esta vida, o quizás en otra futura, tengan el privilegio de gozar en sus propias “carnes” algo de la porquería que están creando para nosotros. Sería justo ¿no?. El Pueblo (genérico) está formado por buena gente, con sus “defectillos”, pero con buenos sentimientos y aspiraciones de vida sencillas. Buena gente del Pueblo de aquí y de allá. Ahora, eso de que le dejen ser Soberano… ¡No hay manera! VIVA ESPAÑA Y VISÇA CATALUNYA!!!

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    1. Claro que sí Antonio, Viva España, Visça Catalunya y, sobre todo, viva el librepensamiento que lo único que pretende es decirle a los candidatos a manipular las mentes de las masas, que algunas no, que algunas no entran a adorar ni al becerro, ni al oro, ni a quien lo fundó.
      Muchas gracias Antonio, gracias por tu acertado comentario.

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  2. Como siempre bien acertado en tu articulo y explicando bien todos esos recovecos, pero como dice Antonio ten cuidado que eres un libre pensador y a esos politicuchos de Barcelona que te penalizan si pones el letrero de tu comercio en ESPAÑOL , la gente como tu no les interesa
    Tambien creo que como he escuchado la semana pasada en la radio que tanto en Europa como en España nos hemos pasado de tolerantes y hemos querido entender a todo el mundo y hacerles la vida mas agradable, pero sin recordarles que todo eso lo conseguimos entre todos y sin imposiciones , con debates y acuerdos de buena fe
    Un gran saludo

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