Soluciones o incriminaciones

Soluciones o incriminaciones

La realidad de estos momentos es que una gran parte de la sociedad está descontenta con todas las condenas y todos los casos abiertos en la justicia por políticos y gestores de lo público que han defraudado, engañado, robado o gastado lo que no era suyo. No cabe duda que como sociedad estamos dolidos por estas alteraciones que, ahora más que nunca, nos duelen en el alma y en el bolsillo. Nos duele que determinadas personas con una posición de absoluto privilegio sobre el común de los mortales se aprovechen de su poder en su propio beneficio y en perjuicio de la caja pública. Aunque creo que mayoritariamente no es así, el problema es que la duda corroe y corroe cada vez más. Todo ello comporta además la gran tentación de acusar y propagar supuestos delitos, para que entre unos y otros todos estemos enfangados; años de honestidad se pueden ir al traste en unos pocos días y el imaginario popular no responde al precepto jurídico que dice que en caso de duda se actúe a favor del reo. En nuestro país si alguien delata o difama, da igual, la credibilidad queda perdida y aunque uno demuestre que era inocente siempre quedará en ese imaginario colectivo la duda de si realmente lo fue o no; la caza de brujas, ancestralmente, siempre ha sido uno de nuestros deportes favoritos.

Ante esta situación, ¿cuál puede o debe ser la postura más inteligente? ¿Dedicarnos a llenar los juzgados o los periódicos de incriminaciones, pleitos y acusaciones alternativas de unos a otros, con el “tú también hiciste aquello”, o pensar en algún tipo de solución que pueda ser definitiva? Creo que en España tenemos personas y técnicos de los ámbitos fiscal, jurídico e informático suficientemente capaces como para diseñar todos los mecanismos necesarios para imposibilitar o hacer muy difícil el fraude en cualquiera de sus formas. (Hace días me comentaba una persona: es fácil, con eliminar el dinero en papel y que todas las transacciones sean con tarjeta o electrónicas, que dejen rastro, este problema lo evitábamos). Hasta que llegue el momento en que la tecnología haga inviable el fraude, el robo o el engaño con dinero o con influencias, podemos exigir a nuestros actuales gobernantes que implementen un buen, refinado y efectivo sistema que impida el fraude y que a todos nos dé la sensación (porque no quede otro remedio) de que quien se enriquece lo hace por sus propios medios y contribuyendo a las arcas públicas como cualquier otro.

De otro modo podemos entrar en una espiral de acusaciones, de generar inestabilidad en nuestros gobernantes (que lo son y lo seguirán siendo, y si no habrá otros con parecidos o idénticos procederes) que propicien males aún peores. Usted se preguntará ¿peor que lo que ahora tenemos? Sí, bastante peor puede ser, en un mundo de economía global, que la prima de riesgo se vuelva a desbocar, que la confianza en nuestro país se vuelva a resentir para las actividades comerciales y exportadoras de nuestras empresas o, peor aún, que podamos sentar las bases para que aparezcan “iluminados” políticos de extremas visiones (de izquierda, derecha, de arriba o de abajo) que nos quieran convencer de la bondad de sus pistolas físicas o ideológicas. Si abonamos el terreno a los extremismos propios o ajenos estaremos dando crédito a los que no lo merecen y descrédito a nuestras posibilidades de mejora económica e internacional.

Abogo por las SOLUCIONES con mayúsculas, por los pactos de gobierno, con luz y taquígrafos, para que lo que hoy nos rechina los dientes sirva de punto final, de punto y aparte o de punto a secas, pero que sea definitivo y punto.

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6 Respuestas a “Soluciones o incriminaciones

  1. Aún no soy capaz de distinguir si la publicación pesa de optimismo o de pesimismo (eso de que es lo que hay y si hubiera otros serían idénticos no deja de ponerme los pelos como escarpias…) pero aunque sea triste, comparto la idea del caldo de cultivo para pistolas ideológicas. Lo malo es que ya está ocurriendo eso y lo peor es que incluso alguien como yo, cree que hasta eso sería mejor que ser gobernados por ladrones y gentuza sin ningún escrúpulo moral como nos está ocurriendo…

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  2. Que pobre es la memoria del ser humano. ¿ya se nos ha olvidado cómo se gestó el ser más mezquino y despreciable de toda la faz de la tierra, en toda la historía. Era austriaco, se nacionalizó alemán y estoy hablando

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