58 años y tres meses

58 años

Cuando tenía 17 años, ojeando libros en una librería de Santander, me sedujo un libro que por supuesto conservo: “Los biorritmos y su comportamiento” de Vincent Mallardi. Era un libro diferente, un tratado científico sobre los ritmos biológicos que, desde que nacemos, conforman el reloj que determina la evolución de nuestro cuerpo en tres aspectos esenciales: el plano físico, el emocional y el intelectual.

Muchos años después llegué a conocer mejor la importancia de los biorritmos y a comprobar que su refrendo se hacía extensivo a la gran mayoría de pensadores y científicos, lo cual dio mucha más credibilidad a lo que hace 35 años leí en este libro. Como toda la ciencia que se difunde hacia la población normal (de la que formo parte), ha habido distorsiones y extensiones de este conocimiento científico (programas para su cálculo, app’s, etc.)

Con mi limitado entendimiento científico espero poder aportar alguna idea de lo que yo he entendido de los biorritmos y su aplicación práctica en la vida normal. Los tres planos a los que antes hacía referencia constituyen tres ciclos que se componen de 23 días en el físico, de 28 en el emocional y de 33 en el intelectual. Los tres ciclos parten del valor 0, 0, 0, en el día en que nacemos y se van cruzando a lo largo de nuestra existencia cargando y descargando energía vital en cada uno de esos aspectos en función de la fase de cada ciclo. El ciclo físico tiene una fase positiva en donde “quemamos” la energía acumulada en la fase de recarga; esta fase positiva es la primera mitad del ciclo (desde el día 0 hasta el día 11/12). En esos días tenemos más fortaleza, más aptitudes para todo lo que implique actividad física. En el día 11/12 se produce un cambio de tendencia y hasta el día 23 (que de nuevo se convierte en 0) estamos en una fase de recarga de energía. Y así sucesivamente. En el caso del ciclo emocional sucede lo mismo, fase expansiva del 0 al 14 y fase de recarga del 14 al 28 en todos los aspectos que tienen que ver con nuestra emocionalidad, con la percepción, el estado de ánimo, etc. Finalmente en el ciclo intelectual la fase expansiva es desde el 0 al 16/17 y la de recarga de energía del 16/17 al 33 (que de nuevo es el 0) y así sucesivamente. En el ciclo intelectual se pone de manifiesto nuestra capacidad de pensamiento, razonamiento y entendimiento.

Lo curioso del caso es que la neurología moderna (António Damásio, entre otros) reconoce que el ser humano consta de tres “cerebros”: uno físico o coincidente con los reptiles, otro emocional (la amígdala) y otro racional (el córtex pre frontal), lo que coincide plenamente con las observaciones del comportamiento de los biorritmos.

¿Qué es lo más curioso de todo esto, lo que siempre me ha llamado la atención? Pues es un hecho muy singular: desde que nacemos, los tres ciclos no se vuelven a cruzar en nuestra vida en el mismo punto de partida (0,0,0) hasta que cumplimos (aproximadamente) 58 años y tres meses. Es decir que en ese plazo de tiempo conformamos lo que se podría denominar un ciclo vital, un objetivo y un comportamiento de vida. A esa edad es como si volviéramos a nacer, con una fuerte transformación en nuestra vida, afrontando nuevas situaciones. Le sugiero que observe en su entorno a personas que estén en el entorno de esos años o vean qué pasó cuando superaron los 58 años y tres meses; en todos ellos se habrá producido un cambio en el modo de entender sus vidas.

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