Una real amistad

Rey-visita-Adolfo-Suarez

Han pasado casi seis años desde que escribí la que fue mi primera colaboración en prensa. En las actuales circunstancias quisiera rememorar las torpes palabras que reconocían la magia de aquel abrazo de las dos personas que, coaligadas, consiguieron que nuestra democracia superara los tiempos de dictadura; quién lo iba a decir en aquellos momentos tras la muerte de Franco.

Este es mi pequeño homenaje al que fue el primer presidente de la democracia en España; al valiente que no se arrodilló ante los disparos de los golpistas y al que supo integrar en la vida ciudadana todos los colores políticos de este mosaico de país en el que vivimos. Ninguno de los que le han seguido, hasta la fecha, ha tenido que superar los retos y las vicisitudes que Adolfo Suárez logró en beneficio de todos. Muchas gracias “Presidente”.

Mediado el mes de julio de 2008 yo escribía lo siguiente:

“El tiempo suele poner a las personas en su sitio. El tiempo, el incansable, ha venido a reconocer el mérito, la labor del que fue Presidente de esta España nuestra, Don Adolfo Suárez. Nuestro “Gran Capitán” es de esas personas a las que el Don le amerita y le reconoce su calidad humana y profesional.

Tiempos convulsos vinieron a sellar en falso una excelente trayectoria que condujo a nuestra ciudadanía a unos estilos de vida de los que ahora disfrutamos, casi sin darnos cuenta de que toda cosecha, antes, ha tenido que ser una cuidadosa y esforzada siembra.

En estos días, al ver la imagen de nuestro monarca en abrazo de amistad paseando por los jardines de la casa del Duque de Suárez, de golpe, nunca mejor dicho, se me han venido a la mente aquellos días que tantos recordamos. Días de gobierno del desgobierno, días de mucho golpe a golpe y poco verso a verso, tempestades sin calma, de revolución sin evolución, con el alma en un puño y la mirada puesta en los telediarios.

Y hoy, si no llegara a asomar la crisis que nos quieren vender a precio barato, seguiríamos preocupados por triviales cuestiones envueltas de momentos “históricos”.

A Don Adolfo nos le han distinguido con el Toisón de Oro. Qué menos para alguien que fue brillante, entonces, y esencial hoy para valorar la herencia histórica que disfrutamos gracias a grandes personajes de nuestra reciente vida patria.

Don Adolfo, quien tuvo, retuvo. Y por eso ahí tiene a nuestro Rey, su leal amigo, con un abrazo que, quisiera creer, lleva un poco de todos los que le agradecemos el buen hacer que en su día no supimos o no quisimos poner de manifiesto. Personalmente, prefiero sumarme a ese abrazo ahora y no cuando todos reconozcamos lo excelente que fue como Presidente.”

 

Antonio Lamadrid.      lamadriddiario@gmail.com

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