El orgullo de ser uno mismo

Orgullo de ser diferente

En mi entorno personal y profesional veo cada día a personas genuinas, personas diferentes y que no disimulan su marcado carácter y, sin mirar a ningún lado, viven la vida como creen que deben hacerlo, bajo sus principios y su modo peculiar de desenvolverse en ella. Son personas que carecen de prejuicios, propios y ajenos, que tienen como máxima no tener ninguna y sólo responder al dictado de su propia personalidad (siempre sin perjudicar o agraviar a otros). Quiero elevar el concepto de estas personas que son diferentes sin pretenderlo y que por esas mismas singularidades sienten que forman parte de una sociedad en la que su aportación también puede ser diferencial y enriquecedora.

Desde bien pequeños, el modelo social imperante (como en el de muchos spots de comunicación) es el de la uniformidad, el pensamiento único, la generalidad, hay que ser como los demás, comportarse como los demás, tratar a todo el mundo igual, etc. En derechos y oportunidades todos somos iguales. En todo lo demás podemos, si queremos, o si simplemente lo somos, ser diferentes. Desde esa tierna infancia muchos hicieron bandera de perseguir, acosar o discriminar negativamente a quien era diferente por el simple hecho de serlo; todo lo que era más o menos de la normalidad había que someterlo o ridiculizarlo por sus diferencias: altos, bajos, gordos, flacos, feos, de otras razas, de otra clase social, de otro pueblo o nacionalidad, con discapacidades físicas, etc.

Cuando percibo autenticidad en una persona (auténtico es quien se presenta tal y como es, sin artificios, sin pretender ser cosa distinta de lo que es, sin miedos, sin envidias, sin ataduras, con confianza en sí mismo y en los demás) con independencia de las limitaciones, que todos tenemos, siento la satisfacción de estar ante alguien que valora su esencia y, sobre todo, respeta la de los demás; suele ser una persona íntegra. ¿Qué sucede en el resto de los casos? Pues que nuestros complejos, limitaciones y frustraciones nos alientan a denostar lo que hace diferentes a los demás y si desde la atalaya del coro de unos cuantos más se consigue desprestigiar al distinto, al que se “permite el lujo” de ser diferente a los pobres demás, entonces nuestras carencias parecen ser menos, sobre todo si se ha conseguido poner en ridículo, evidencia o desventaja al diferente. Este escenario es uno de los mejores ejemplos de la miseria humana.

Admiro a quienes se sienten sanamente orgullosos de ser como son, con independencia del juicio “divino” de la mayoría limitada. Tengamos clara una idea: quien es razonablemente feliz no hace daño a nadie y lo triste es que el argumento contrario tiene plena validez. Esa infelicidad, en muchos casos, se proyecta en el ataque al que sobresale sobre la mayoría “borreguil”; ese que saca la cabeza, sin pretenderlo, puede llegar a ser presa del ataque de los mediocres que interpretan el hecho diferencial como una pretensión de ser mejor que ellos. Restriega en los débiles su propia debilidad y eso no se puede consentir…

Tristemente, se nos ha olvidado que gran parte de nuestra riqueza proviene de la mixtura, de las mezclas que han proporcionado colores diferentes para nuestros pueblos. El día que sepamos respetar la identidad de cada cual sin pretender que se avenga a nuestro redil, al de la mayoría, crecerá nuestra amplitud de miras y tendremos pensamientos más grandes en que ocupar nuestro tiempo; valoraremos nuestra propia realidad personal con independencia de la de los demás y cuando coincidamos unos cuantos “diferentes” con las mismas inquietudes o aficiones tendremos la satisfacción de saber que estamos juntos por el mero placer de conocernos; seremos amigos.

 

lamadriddiario@gmail.com

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2 Respuestas a “El orgullo de ser uno mismo

  1. Cuando uno lee tus palabras se reafirma en sus convicciones y se enorgullece de ser uno mismo, a pesar de que la gente en ocasiones ni siquiera te de la oportunidad de por lo menos escucharte.
    Para mi el verdadero mérito radica en conseguir que te escuchen. De conseguir tus proyectos con mucha ilusión,esfuerzo y con poca ayuda.

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  2. Es que simplemente conseguir que te escuchen ya tiene, de por sí, mucho mérito; el de lograr que otros se olviden de sus propios pensamientos y sean capaces de estar abiertos a los del otro.
    Seamos como somos es la mejor manera de ser vivos.
    Muchas gracias por tu aportación.

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