Podemos, si tenemos con qué

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Podemos si queremos, pero sólo si tenemos con qué. De donde no hay no se puede sacar y para poder repartir, antes hay que tener y seguir teniendo; de otro modo la bolsa común de todos se acaba.

Es cierto que hay un resentimiento social hacia los políticos gestores corruptos, los gobernantes embarrados en robos y engaños, los de las antiguas cajas de ahorro politizadas, de tarjetas opacas y amañadas para el interés de sus mandatarios y en perjuicio del otro interés cobrado a los simples usuarios. Pero esa rabia la debemos concentrar en la exigencia de que la justicia actúe y de que quien la hizo la pague, en dinero y en prisión. Esto es lo que más nos falla a los españoles: culpamos y juzgamos demasiado y ejecutamos demasiado poco. También encumbramos los errores: de las 104 a 110 decisiones que toma un árbitro en un partido de fútbol, suele equivocarse en dos o tres de ellas. Si para valorar al que tiene la autoridad en el partido nos dejamos guiar por los desaciertos perderemos la perspectiva y la objetividad al juzgar el resultado final. Después de una crisis sistémica como la que estamos viviendo, qué sencillo es echar la culpa a los demás, al otro, y el primero al Estado, al Gobierno, a los poderes económicos, a los que nos “oprimen”. Qué fácil puede llegar a ser escupir palabras al cielo sin que, de momento, te caigan en la cara, pues el viento las sustenta; el problema surge cuando esas palabras las tenemos que convertir en realidad. Ahí es cuando las más de las veces no podemos conseguir lo que decíamos que íbamos a hacer, incluso lo que prometíamos. ¿Alguna vez se ha aplicado sentencia sobre lo prometido y no cumplido en el ámbito de la política? Nunca, y así seguirá; donde dije digo…

Pero esta indignación social no podemos dejar que nos lleve a una economía estatalizada, estalinista y dirigida. A más Estado menos riqueza, a más impuestos menos trabajo; la Historia está llena de ejemplos: URSS, Corea del Norte, Cuba, etc. Economía procede del griego Ekonomos y significa el gobierno de la casa, que en la común es el Estado, y los gobernados quienes ingresamos y sustentamos la casa. La primera de todas las normas es la de los deberes y obligaciones para con la casa. Después vienen los derechos, nunca al revés, pues de otro modo la casa no se sostendría. El Estado de las cosas es que la sociedad genere recursos y beneficios para que con una pequeña parte, la más pequeña posible, pueda gobernar, administrar y establecer normas de comportamiento.

En definitiva ¿qué es el Estado? El conjunto de los instrumentos que gobiernan nuestra vida en sociedad. Gobernar significa administrar los recursos obligatorios de todos. Pero si no se fomenta el libre mercado, el lícito enriquecimiento individual, las personas no invertimos en generar riqueza. La tentación más atractiva para el político que aspira a gobernar es la de regular la actividad económica en el supuesto beneficio de todos: error. El gobernante debe facilitar que cada persona aspire lícitamente a ganar cuanto más mejor y recoger una parte de los frutos individuales que permita ayudar a los que menos oportunidades reales tienen, pero sin frenar o lastrar la apetencia innata en el hombre de emprender para triunfar y ganar. Pero sobre todo el Gobierno debe gestionar esos recursos con eficiencia y eficacia; la inoperancia pública, por dejadez o incapacidad para gestionar a los gobernados y sus dineros, es mucho más dañina que la peor de las corrupciones. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, no con la frente de todos. Ganaremos siempre que no capemos las oportunidades de quienes nos puedan dar a ganar a todos. Gobernar no es limitar, es facilitar cauces.

lamadriddiario@gmail.com

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8 Respuestas a “Podemos, si tenemos con qué

  1. Ni estado totalitario, ni capitalismo salvaje.
    El Estado es necesario para garantizar, no la igualdad de los ciudadanos, pero sí unas mínimas condiciones suficientes para tener una vida digna, cosa que, por desgracia, hoy muchos españoles no disfrutan.
    El Estado debe garantizar la puesta en práctica efectiva de los principios emanados de la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y para ello debe articular medidas que lo permitan (reforma fiscal progresiva (Art. 31 C.E.), acabar con la corrupción y la evasión de capitales,…).
    Ni capitalismo salvaje, ni estado totalitario

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  2. Por supuesto. Totalmente de acuerdo. Pero hay una delgada línea, muy peligrosa, entre el control y el totalitarismo.
    El capitalismo como tal no es un sistema político, el totalitarismo sí. El capital lo que quiere es ser adecuadamente retribuido, que quien se la juega y arriesga tenga la oportunidad de ganar. El beneficio debe ser la consecuencia de un mix entre el riesgo que se asume y el éxito que se consigue.
    Cuestión distinta es la corrupción sobre todo cuando es política; ahí lo único que hace falta es justicia y que sea rápida, lo demás sobra.
    ¿Criticaremos que Apple sea la empresa con mayor valor en bolsa en el mundo si, como parece, todo lo ha conseguido en base a sus acertadas actuaciones?
    El Estado está para regular y redistribuir pero no para imponer, eso lo debe hacer la justicia.
    Es mi opinión.
    Gracias.

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  3. Estados Unidos evito regular la telefonía móbil, cada compañía su software, al final, imposible llamar entre distintas compañías, la tecnología evolucionó a paso de tortuga, los dinosaurios de las telecomunicaciones fueron barridos por las empresas europeas que operan en un marco sencillo, simple, con una regulación segura que aceleró la innovación. Ahora lidera, ¿Esto es el estalinismo para los paladines del libre mercado? Las renovables tampoco fueron reguladas? Las mercado menos estado, supuso en el país del I+D las energias renovables adelantadas por Dinamarca, Alemania y España -hasta que copiamos la desastrosa política de Estados Unidos. Apple esa empresa modélica. http://blogs.lavanguardia.com/diario-de-futuro/%C2%BFjuegan-las-marcas-verdes-con-la-estupidez-de-sus-clientes-94284

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  4. Jordi, buenas tardes.
    Ejemplos y casuística hay para todos los gustos, lo único que quiero es menos Estado (salvo para redistribuir la riqueza) y más justicia. El resto todo se ve en función de la óptica de cada cual ¿no crees?

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  5. Creo que tildar de “estalinista” a una esperanza para cientos de miles de ciudadanos que buscan soluciones nuevas con herramientas nuevas, como la democracia participativa, es hacerse un triste y mediático eco de los que no se cansan de hablar y atemorizar con voces retrogradas y obsoletas. De aquellos que estan muy a gusto en su zona de confort. Creer que un país como España, puede acabar como los Soviets o incluso como la “dictablanda” Chavista es adelantar demasiados acontecimientos.

    Se trata sobre todo de poner a las grandes compañías en su sitio, de obligarlas a asumir una responsabilidad social con la sociedad de consumo de la que viven. Se trata de crear una cultura menos ambiciosa, y mas social. Se trata de educar en la responsabilidad y ética social a las nuevas generaciones. Y se trata de seguir facilitando que las personas puedan crear riqueza, pero para aquellos que no puedan,, facilitarles la vida.

    De eso creo que trata la revolución “podemos”.

    Ahora bien, por lo demás.. ya veremos que pasa. Una cosa son las esperanzas, y otra la triste realidad en las que convertimos los sueños. un saludo

    http://www.netocracia.net

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  6. uff qué largo y extenso sería dar respuesta a tus bienintencionadas ideas.

    Le decía ahora a una amiga que este país, el nuestro, el que tenemos, no hay otro, es un lugar en el que sólo puede tirar la piedra el que está libre de pecado y libres de pecado sólo son los que nunca han tenido la oportunidad de pecar…

    Me encantaría vivir en una sociedad en la que todo el mundo tuviéramos lo esencial para vivir con plena comodidad, un país con el 100% de clase media, te lo aseguro, pero eso siempre es y será una utopía y si a los que pueden ganar (y no hablo de las cuatro grandes empresas de este país que sólo son “con certeza” el 0,1% de las empresas totales, el 99% son pymes) se les priva de ese beneficio el dinero fluirá a otros lugares, sean los que sean.

    Muchas gracias por tus comentarios y reflexiones.

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  7. En parte estoy de acuerdo con usted, Antonio. Es cierto que existe una “delgada linea, muy peligrosa, entre el control y el totalitarismo”. Pero igual de delgada es la linea que separa “la apetencia innata en el hombre de emprender para triunfar y ganar” y el enriquecimiento desproporcionado e injusto (incluso ilícito), que se dará por lo general a costa del “sudor de la frente de todos”. O mejor dicho, de aquellos que menos tienen.
    Totalmente de acuerdo! Nada de lastres ni obstáculos a la creación de riqueza, pero si freno a las desigualdades sociales (en expansión), a la eliminación por sistema de la clase media y a las políticas ilícitas azuzadas por los lobbies.
    Pero, como diría nuestro presidente: “Esto es solo una opinión y es la mia”.

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  8. Totalmente de acuerdo con tus ideas, las comparto de pleno. Por eso lo que debemos exigir es justicia ágil, despolitizada y sin miramientos. Es el tercer poder, el que nos falla, pues si es lenta es injusta.
    También a más justicia, menos Estado y menos deseos de tomar la justicia por mi mano sea con las urnas, con los decretos o creando más burocracia, cara burocracia para todos.

    Muchas gracias.

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