Las ideologías

Diagrama de Nolanizquierda-derecha

En las próximas elecciones votaremos o no votaremos en función de nuestra concepción del mundo social y económico, de nuestra propia experiencia, en función de la educación recibida y de las sensaciones que nos hayan dejado los anteriores gobernantes. Cada uno de nosotros va a tomar partido por aquellos que cree que mejor van a representar sus intereses en aspectos tales como la economía, la educación o la sanidad. Pero todos, sin excepción, tomemos la opción que tomemos, pensaremos que nuestras opiniones y decisiones son las más adecuadas y que el resto o están equivocados o desconocen la realidad o no tienen el criterio suficiente. Unos lo verbalizarán, otros no; otros lucharán por ello, algunos incluso de forma beligerante. Y muchos nos sentiremos poco representados pues seguro que nadie defenderá los intereses de “la república independiente de mi casa”.

¿Qué significa tener una ideología determinada? ¿Qué sentido tienen las derechas y las izquierdas? De hecho ¿existen? ¿Por qué quien defiende al obrero no puede defender al empresario y viceversa? ¿Nos adscribimos políticamente a una ideología siendo conscientes de que, en ese acto, despreciamos todo lo bueno de la contraria? ¿De verdad pensamos que sólo los nuestros son los mejores? ¿De verdad nos creemos que nosotros mismos seríamos más capaces, honrados e implicados que los que ahora están en el poder? Y lo más importante: ¿seguiremos siendo capaces de no ver o de ignorar todo lo inoportuno que hacen los nuestros? ¿Por el mero hecho de que cambiar de ideología o de partido es muy cansado? Si me permite la impertinencia le diré cuál es para mí la mejor ideología: la de quien mejor gobierne, sea del color que sea, la del que mejor administre y la del que mejor sepa dejar libertad para que los ciudadanos y las empresas puedan actuar con independencia del color de quien les gobierna. Para mí la mejor ideología es la que consigue los mejores estándares de calidad de vida para todos, no sólo para los míos. Y entiendo por calidad de vida una cierta holgura económica, excelente educación, sanidad de alto nivel y promoción del juicio crítico de los ciudadanos, con independencia de las ideologías.

¿Quién nos representa mejor? ¿Con quién identificamos mejor nuestros propios intereses: viviendo por nosotros mismos, necesitando de los demás para poder vivir o sirviendo al colectivo y generando riqueza para nosotros mismos y para los demás?

Para saber bien lo que significa la ideología política sin abstracciones, sin componendas y ornatos fatuos, sirve de ejemplo el listado de poseedores de tarjetas opacas de la antigua Caja Madrid: de derechas, de izquierdas, de la patronal, de los propios ejecutivos o de los sindicatos. Qué más da; cuando hay dinero por medio se acaban las ideologías y empiezan los abusos. “Quien parte y bien reparte se queda con la mejor parte”. Decía Gila en uno de sus excelentes gags al teléfono: “¿es el partido comunista? Pues que me borren que me acaban de tocar 500 millones en la lotería”. ¿Cuánto de economía tiene la ideología? ¿Cuánto de resentimiento? ¿Cuánto de envidia? Creo que poco, muy poco de verdadera adscripción a una determinada visión de la vida en sociedad.

La ideología debiera existir hasta el momento exacto en el que uno es elegido para gobernar un país, una comunidad o un ayuntamiento. Justo a partir de ese momento tanto los propios como los contrarios debieran dedicarse a gobernar conforme a lo comprometido en las urnas. Olvidándose los otros de criticar constantemente lo que hacen los unos, y los unos tratando de justificarse dedicando, en muchos casos, más tiempo a esa tarea que a la de gobernar.

Se dice que mi libertad empieza donde termina la de los demás; igual debiera suceder con las ideologías.

lamadriddiario@gmail.com

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Una respuesta a “Las ideologías

  1. Para la mayoría creo que el voto es una forma de grito de protesta periódico, de revancha, de reivindicación personal en las ideas cada cierto tiempo con el fin de comprobar que todo ha cambiado menos ellos mismos y siguen íntegros en su zona de confort. Para otros, el voto es una forma de participar en la reconstrucción de una sociedad y de aportar el granito de arena a la mejor de las formas de gobierno de las hasta ahora conocidas.. A mi personalmente me gusta cambiar el voto cada 4 años. 🙂 También lo hago con los equipos de futbol.. hace algunos meses que me gusta mucho el Real Madrid.. cuando he sido un gran culé 🙂 ¿Que se le va a hacer? Soy un hombre sin principios, creo en la razón y en el cambio. Y la duda siempre está presente en cualquier decisión. Para mi no existe ni derecha ni izquierdas, ni buenos ni malos, ni culpables ni inocentes.. menos mal que me hice consultor y no juez 🙂 Un saludo

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