C.D. Parayas

Parayas

Vaya por delante que con respecto a este club deportivo no tengo mayor interés que el de usuario que disfruta, sobre todo, con el deporte de sus hijos y la relación social con familiares y amigos. No soy propietario ni parte económicamente interesada. En otro orden de cosas, tampoco soy nada deportista, actitud que se tiene o no se tiene. Te gusta el deporte o no te gusta, no hay más. Pero con independencia de ello, deseo dedicar estas líneas a un gran ejemplo de los centros deportivos en Cantabria, pionero, con casi 50 años de existencia y que en los momentos actuales no pasa por la mejor situación de toda su historia.

Imagino que muchas personas conozcan o hayan oído hablar de este club que se distingue por ser muy familiar, basado en los grandes espacios abiertos y en donde la relación social se establece en base al deporte, pero no exclusivamente. Parayas, como tal, no es comparable con ningún otro club deportivo. Su mayor elemento de valor es el de la práctica deportiva al aire libre, y por eso el buen tiempo se agradece sobremanera, con respecto a otros entornos más cercanos al concepto de gimnasio o práctica deportiva bajo cubierta.

Cuando Parayas nació, la actividad deportiva era muy minoritaria en nuestra sociedad; sólo unos pocos tenían consciencia del beneficio del deporte y muy pocos tenían un lugar en el que poder practicarlo. Hoy en día es raro el pueblo que no tiene su pabellón deportivo municipal o bajo el auspicio de alguna institución de enseñanza, pero en aquellos tiempos Parayas lideró el cambio de tendencia en Santander y en Cantabria, en general.

Mea culpa, nunca he tratado de entender bien a quién se debe la propiedad del club pues hay simples usuarios, como un servidor, y también hay propietarios titulares de participaciones en la propiedad. De estos, cerca del 50% pasaron a mejor vida y no se sabe muy bien (al menos yo no lo sé) quiénes son los titulares y beneficiarios del club. En este terreno de nadie es donde a mi juicio radica el problema: la necesidad de un cambio de rumbo en el que quien es propietario sea consciente de que lo es y que, colectivamente, se tomen decisiones que permitan renovar y lavar la cara a muchas de las instalaciones y adaptar otras a los tiempos actuales.

Creo que la gestión que se lleva a cabo en los últimos tiempos es la acertada, racionalizando los recursos y optimizando al máximo las actuales instalaciones. Pero hacen falta mayores medios para elevar el nivel de satisfacción de todos los usuarios. En este sentido sólo veo tres opciones: que la propiedad se defina y aporte recursos; que los usuarios paguemos cuotas más altas; o que la propiedad venda el club a entidades públicas o privadas con idéntico o diferentes cometidos (urbanísticos sobre todo). Las tres se me hacen difíciles de concretar pero una de ellas tendrá que salir adelante para que podamos seguir disfrutando de este incomparable marco natural convertido en club deportivo.

Hay una cuarta opción, y es que haya más, muchos más usuarios que libremente decidan pasar su tiempo de ocio y deporte en Parayas. En este sentido, después de casi doce años disfrutando de sus instalaciones, para todos los que tenemos hijos en edad de gastar energías y queremos que lo hagan en un entorno seguro y muy bien relacionado, este club deportivo es una excelente opción. Cuantos más nos sumemos en esta decisión (mientras el cuerpo o los hijos aguanten) mejor, mucho mejor para la continuidad de un genuino símbolo del deporte en Cantabria.

lamadriddiario@gmail.com

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