Gente tóxica

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Seguro que usted conoce o sabe de ese tipo de personas que siempre ven las cosas desde el lado oscuro de la fuerza; personas para las que todo es malo, peligroso o pernicioso. Sobre todo, todo lo que no son ellos mismos. Me refiero también a personas que en todo momento critican con mordacidad lo que hacen los demás; se sirven de la astucia para hacer sus comentarios hirientes y envuelven el veneno dentro de una agradable fragancia. Le hablo de aquellos que desde su propio estado de amargura, insatisfacción, envidia o inseguridad clavan su mirada y sus intenciones en tratar de destruir a todos aquellos que les pueden recordar su propia miseria. Su pretensión es la de destruir con la palabra, la falsedad, el engaño, la difamación, el falso juicio o el comentario inapropiado a los que vamos por la vida sin pretender perjudicar a nadie y sin tratar de aprovecharnos del demérito de otros. Este tipo de personas son las que se encuadran dentro del libro de Bernardo Stamateas, del que recomiendo su lectura y que tiene por título el de este artículo.

La gente tóxica envenena cualquier entorno, si dejamos que su ponzoña se desparrame por los caminos por los que ellos se desenvuelven. Además suele suceder que la manzana más hermosa, como la del cuento, puede llegar a ser la más venenosa y perjudicial para quien se la coma en forma de mentira, engaño o adulación. Siguiendo con el ejemplo frutal, el problema añadido es que la manzana envenenada tiene el poder destructivo añadido de su propagación y todas las manzanas de una misma cesta, oficina, fábrica, familia o grupo de trabajo pueden acabar contaminadas. Esa contaminación se suele corresponder con un pretendido cambio de percepción de una persona objetivo del francotirador ponzoñoso; se quiere que veamos al objetivo como un ser peligroso, menos inocente de lo que parece, poco amigable y del que deberemos estar precavidos. Y el culmen de las manipulaciones de los tóxicos está en repartir su veneno en más de un objetivo dentro de un ecosistema concreto; es decir, poner a todos en contra de todos, romper un equipo de trabajo, una familia o un grupo de amigos pues todos salen perjudicados menos el instigador que suele quedar en un inocente segundo plano. Todos han salido perjudicados y por ende él, beneficiado.

Pero ante esta calaña de individuos, ¿qué podemos hacer? Lo primero de todo es saber reconocerlos: ese es el mejor principio de su fin. En segundo lugar nunca hacer caso de las maledicencias pues todas son malintencionadas, por muy inocentes que parezcan. Fiarnos siempre de nuestro propio juicio y criterio para valorar a los demás, con independencia de lo que otros nos digan de ellos. Y una vez que los hemos reconocido, hay que huir de ellos, alejarse siempre que sea posible, y si su sutileza es muy grande y la hemos percibido, tratar de evidenciarla siempre que no sea en nuestro propio beneficio, sino en el del colectivo en el que la toxicidad quiera actuar.

En el fondo la gente tóxica, salvo honrosas excepciones, nunca dejará de serlo (la ciencia constata que la envidia se empieza a manifestar hacia los tres años de vida y no suele desaparecer nunca); suele pulular por la vida de ecosistema en ecosistema tratando de dejar su veneno allí donde más efecto puede tener. El problema radica cuando los demás tardamos más de lo conveniente en reconocer sus verdaderas intenciones disfrazadas de buenismo, supuesta eficiencia, rigor o falso favor hacia nosotros. El tóxico es como la bola de los bolos: ha nacido para derribar a los demás, está en la esencia de su ser y una sola bola puede derribar muchos, muchos bolos.

lamadriddiario@gmail.com

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6 Respuestas a “Gente tóxica

  1. Hay una frase de Edmund Burke que me gusta en especial por la claridad de pensamiento y la verdad que guarda, dice así: “Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada”.

    Así nos encontramos con que la gente queda indefensa ante estos actos y no puede recurrir y pedir ayuda a nadie, impotencia y soledad es lo que sufren. El departamento de rrhh no existe, o no está formado adecuadamente para solucionar estos conflictos, o no tiene un papel relevante; el jefe mira hacia otro lado, quizás por sus propios miedos, quizás como sujeto coadyuvante; y los jefes del jefe no saben absolutamente nada, o poseen información sesgada que les hace mirar hacia otro lado. El lobo siempre será malo si sólo escuchamos a caperucita.

    Excelente artículo Antonio Lamadrid, gracias por escribirlo y dirigir el foco hacia este tema y abrir debate, un asunto tan dañino para las organizaciones y sus equipos.

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  2. Sí, todo lo que has relatado existe en demasía en muchas organizaciones, más aún cuando el buen profesional lo único que quiere es que le permitan hacer su trabajo sin tener que estar pendiente de a quien agrada o no internamente. Los departamentos de RRHH, en muchos casos no pueden abarcar, como sé por muchos que así desearían toda una casuística que suele reventar cuando nadie se lo espera salvo quien lo está instigando.
    Es tremendo pero la negatividad, la envidia, el bulling, el revanchismo, los “trepas” y demás familias están más presentes de lo que quisiéramos. La habilidad del directivo está en saber reconocerlo y aplicar justicia cuando se requiere.
    Gracias por tus comentarios; el agradecimiento es, sobre todo, mío. Buenas tardes.

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  3. Excelente articulo Antonio que suscribo al 100%.
    Decir ademas que esta sociedad es un caldo de cultivo perfecto para estos toxicos y que crecen gracias al ‘pasotismo’ de todos.

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  4. Sí Joseba (quería haber indexado mi comentario antes pero ufff el tiempo) Totalmente de acuerdo; alguien dijo que lo peor del mal es cuando el bien no hace nada por evitarlo.
    Las personas tóxicas, sobre todo las que no lo parecen, que son las más peligrosas (como las ranas de colores de las selvas amazónicas con su forma y color tan inocente y tan venenosa a la vez) al final la gente las suele detectar, pero tras dejar muchos muertos o heridos por el camino.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Así todo creo que somos más mayoría los positivos luchadores que los tóxicos activos y los pasivos que dejan hacer. :-):-)

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