Ángel de la paz

padre Ángel

Soy de los que piensa que todo debe renovarse cuando no se encuentra adaptado a los nuevos tiempos; más aún las organizaciones, del tipo que sean, que prestan sus servicios a los demás. “Los demás”, del que todos formamos parte, vamos evolucionando, vamos cambiando. Nuestra sociedad es como el hijo de unos amigos a los que vemos con poca frecuencia y que cuando volvemos a encontrarnos ha dejado de ser un niño para convertirse en un chaval o en un adulto. Sin darnos cuenta, ha cambiado.

Meses atrás tuve la oportunidad de escuchar en un programa de radio al Padre Ángel, de quien sabía de su faceta como presidente y fundador de Mensajeros de la Paz. Pero desconocía completamente su tarea, su labor al frente de la iglesia de San Antón, en pleno centro de Madrid, en el distrito de Chueca. De entrada me sorprendió el modo de hablar con el locutor, su manera sencilla, implicada y activa de referirse a su proyecto, a su nuevo modo de entender lo que debe ser una iglesia. Tras oír sus palabras decidí buscar en internet acerca de la iglesia de San Antón y confieso que me ha encantado su modelo. San Antón fue un pequeño “hospital de campaña” que en el siglo XVIII se convirtió en iglesia y hoy está declarada como bien de interés cultural.

El Padre Ángel ha transformado esta iglesia en lo que debiera ser la Iglesia de este mundo, de estos tiempos. Es un lugar de culto al necesitado de todo tipo: económico, social, de relación, de calidad humana. Sus “cepillos abiertos” rezan: “Deja lo que puedas, coge lo que necesites”. Está abierta 24 horas al día y 365 días al año. ¿Le suena esta letanía de tantos servicios comerciales como hay hoy en día? “Las puertas siempre están abiertas para quien necesite ayuda”. ¿Queremos nuevos tiempos? Mejor dicho, ¿queremos una Iglesia actual? Máquinas de vending y wifi gratis en toda la iglesia; podemos un tomar un café si necesitamos entrar en calor, o entrar en palabras con alguien que esté cercano a nosotros y que nos pueda dar calor del otro, del humano. Hay máquinas para hacer donaciones. San Antón en Madrid es un hermoso espacio de culto a la persona, es un espacio de AMOR, y no podía ser de otro modo estando las reliquias de San Valentín allí depositadas, o que durante decenios fuera la iglesia de los niños pobres de Madrid. ¿Puede haber un lugar más genuinamente rico que éste?

He sabido también que el cántabro Arzobispo de Madrid, Don Carlos Osoro, está en esta pomada que quizá nos pueda curar un poquito como sociedad, y darnos un nuevo barniz que permita la tan necesitada Iglesia 2.0. Una Iglesia, como la iglesia de San Antón, que pase del blanco y negro de toda la vida al color, e incluso al 3D. La palabra “iglesia” procede del griego ekklesia y significa “asamblea de ciudadanos”. De ahí la tomó San Pablo para referirse a las primeras asambleas de cristianos y no cristianos que querían ver un nuevo modo de vida, que buscaban una luz entre tanta sombra. Así entiendo que pretende el Padre Ángel (no podía tener mejor nombre) para lo que él quiere que sea su iglesia que, además de bien de interés cultural, bien podríamos decir que es de gran interés social y humano transcendiendo, incluso, lo religioso. Creo que el cielo y el infierno son tan humanos que están en la Tierra. Y esta iglesia, este hombre, son un pedacito de cielo, de ese cielo al que Madrid vuelve a llevar.

lamadriddiario@gmail.com

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