Cambio de la ley electoral

Reforma ley electoral 1

El 20 de diciembre, además de turrón en el armario y los números de la lotería en el bombo, tendremos Elecciones Generales. Lo que no sé es si nuestros políticos cambiarán sus visiones de la realidad o si seguirán siendo particulares, limitadas y del más de lo mismo. ¿Serán capaces, audaces o valientes para aprovechar el momento de las elecciones y preguntarnos algo más que si queremos a alguno de ellos en particular? ¿Tendrán los arrestos para cuestionar uno de los aspectos esenciales de nuestro sistema democrático? Las encuestas y el anómalo sentido común nos dicen que los españoles queremos poder elegir entre alternativas de voto diferentes de las actuales. La ley del belga D’Hondt debiera pronunciarse en inglés, “don’t”, pues es claramente negativa y arcaica. Los ciudadanos no somos tontos para saber discernir (no hay más tonto que el que piensa que los demás también lo son), y se nos debieran permitir elegir dos o tres alternativas: gobierno de la mayoría, segundas vueltas, listas abiertas o cualquier otra opción de las diferentes que se ponen en práctica en los países democráticos de nuestro entorno.

¿Qué mejor momento que unas Elecciones Generales para preguntarnos por las reglas del juego democrático? ¿Acaso somos tan obtusos que no sabemos elegir, que no tenemos capacidad suficiente para tomar decisiones más allá de nuestra adscripción a unas siglas? ¿Qué temen los grandes partidos si cambian estas reglas? ¿Qué poderes creen perder? ¿Qué prerrogativas o qué mando en plaza creen perder? ¿No es peor perder la confianza de los ciudadanos? ¿No es peor que nos hartemos de ellos y optemos por otras siglas o simplemente por no optar por nadie al no sentirnos representados?

Reforma ley electoral 3

Y de paso que nos pregunten si queremos seguir con la misma Constitución o si queremos cambios en la Carta Magna. Vamos camino de 40 años; a ver si lo constitucional se va a convertir, por el paso del tiempo, en inconstitucional. Sin renunciar a lo que somos como nación desde hace ya 37 años, los padres de la Constitución ya son abuelos o bisabuelos. Sus hijos y nietos es posible que queramos algunos cambios, aunque sólo sea pintar las paredes, lijar puertas y ventanas y dar una nueva capa de barniz al parqué. Nuestros derechos, libertades y obligaciones no son los mismos hoy que los que arrancaron tras 40 años de dictadura y nos merecemos, tras otros 40 años, algunas reformas y adaptaciones (aunque sólo sea para que algunos no tengan la constante excusa de que no se sienten amparados por la Constitución).

Lo triste es que seguimos con el juego político de “lo que tú propones no vale y lo que vale es lo que yo digo” y “cuando tú propones algo yo te lo tiro al suelo y lo pisoteo”. “Si tú ahora quieres cambiar la Constitución, yo no quiero; si ahora pretendes cambiar la ley electoral, es que ahora no toca; tocará cuando yo esté en el poder”. Esos son los diálogos de nuestros representantes políticos. ¿Realmente nos representan en este juego dialéctico inútil y paralizante? Me gustaría que sólo fuera un partido que juegan entre ellos y nosotros un simple público que ni aplaude ni vitorea.

Creo que no hay lo que tiene que haber para ser valientes y decididos de cara a la galería de los votantes; no hay redaños para tomar decisiones coherentes, carentes de política de baja calidad; no se asume el riesgo de hacer lo que se debe hacer con independencia de si perjudicará a nuestro partido. Todo lo resolvemos con airadas declaraciones de prensa, con soflamas encendidas: llamaradas que no calientan nada más que los sillones en los que se asientan y perpetúan unos y otros, los establecidos y los venideros, para que las cosas sigan estando igual de anquilosadas y atrasadas como siempre han estado.

lamadriddiario@gmail.com

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2 Respuestas a “Cambio de la ley electoral

  1. Apreciado Antonio: la LOREG (Ley Orgánica de Régimen Electoral General) es la norma que regula el sistema electoral español. D´Hont fué el inventor del reparto proporcional del voto según una determinada regla matemática. Es pues, un sistema proporcional corregido y , tal vez sí, sea hora de revisarlo.
    Diferente asunto es el de la reforma constitucional…ni siquiera son capaces los partidos de ponerse de acuerdo en algo tan vital como la gestión de una crisis económica brutal. Urge una reflexión general, un “nuevo consenso” tipo el de 1978.

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