Allegro ma non troppo

Cipolla 1

Este es el título del libro publicado en 1988 por Carlo Cipolla, historiador italiano nacido en Pavía y que terminó sus años académicos en la Berkeley University. Cipolla, fallecido en el año 2000, fue un prolífico escritor y hoy quiero sacar a colación este libro suyo en el que hace una glosa de lo que es la estupidez humana. En su libro proporciona las que él consideraba como las cinco leyes fundamentales de la estupidez humana; a saber:

Primera: “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”.

Segunda: “La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona”.

Tercera: “Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o a un grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”.

Cuarta: “Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error”.

Quinta: “La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado“.

Quizá la mejor definición de lo que significa ser estúpido la hace el propio Cipolla en su análisis transaccional de costes y beneficios en el que distingue cuatro tipos de personas. El bondadoso (que es capaz de perjudicarse a sí mismo pero que beneficia a los demás); el inteligente (que se beneficia a sí mismo y también a los demás); el malvado (que se beneficia a sí mismo, perjudicando a los demás) y el estúpido (que se perjudica a sí mismo, perjudicando también a los demás). Seguramente casi todas las personas queremos vernos incluidos en el grupo de los inteligentes, aunque el modo de saber dónde estamos mejor ubicados es que los que nos conocen sean quienes nos clasifiquen. El diccionario nos dice que el estúpido es el necio, el falto de inteligencia. Si ubicamos los cuatro comportamientos en un mapa veremos que, efectivamente, estúpido es lo opuesto a inteligente y malvado lo contrario de bondadoso. En cualquier caso siempre he creído que la inteligencia está mucho más cerca de la bondad, igual que la maldad se acerca peligrosamente a la estupidez, sobre todo cuando va cargada de emociones, algo consustancial con nuestra propia condición humana.

No soy quién para enmendarle la plana al autor. Pero sí creo que más que personas estúpidas los que abundamos, y me incluyo, somos las personas normales y que en ocasiones cometemos estupideces de mayor o menor grado. Eso sí, en esencia la mayor estupidez que uno puede cometer es la de morir matando, es decir la tercera de las leyes de Cipolla. No deja de ser sorprendente cuando uno ve estos comportamientos, sobre todo en el ámbito de la empresa; el compañero que “denuncia” los actos inadecuados de otros convirtiéndose, al final, en un ser tan tóxico que el propio empresario le excluye de cualquier ámbito de responsabilidad al ser consciente de que nunca podrá ser un hombre/mujer de equipo, de empresa. Probablemente lo más acertado sea pensar que todos tenemos comportamientos de alguno de los cuatro tipos descritos y que el modo de saber bien dónde estamos es la cantidad mayor o menor que tengamos a lo largo del tiempo. Aunque para Einstein no había duda sobre el modo de definirnos: “Sólo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy totalmente seguro de lo primero.”

Es probable que haya sido una soberana estupidez escribir sobre esto; usted dirá.

lamadriddiario@gmail.com

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3 Respuestas a “Allegro ma non troppo

  1. Mi padre decía siempre que “No hay tonto bueno!!!”. De chica me costaba entenderlo, pero según va pasando el tiempo cada vez veo más claro que la estupidez y la maldad están muy próximas. Será que cada vez soy más mala.. o mas estupida?

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    • No, más bien que cada vez eres más capaz de distinguir en los demás la maldad y la estupidez. De eso estoy seguro. Muchas gracias por tu comentario. Hoy me decía una persona, “será que todos tenemos mucho de algo y un poco de lo demás…” Me ha gustado. Gracias María Jesús. Buenas noches.

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  2. Muy interesante el artículo Antonio. Coincido contigo cuando expresas “En cualquier caso siempre he creído que la inteligencia está mucho más cerca de la bondad, igual que la maldad se acerca peligrosamente a la estupidez, sobre todo cuando va cargada de emociones, algo consustancial con nuestra propia condición humana”. La inteligencia es un concepto que cada vez abarca más áreas, antes tan sólo hablamos de inteligencia para referirnos a aspectos académicos, intelectuales, de pura razón y lógica, cuán equivocado estaba el ser humano al restringir la inteligencia sólo a la razón pura, dejando de lado la Inteligencia Emocional. Me está viniendo a la memoria en estos momentos un libro que leí hace muchos años, “El error de Descartes”, de Antonio Damasio, no habla sobre la estupidez, pero sí de las consecuencias de la desaparición de la Inteligencia Emocional y Social en una persona después de sufrir un accidente laboral. Consecuencias y actos que fueron percibidos por la sociedad como estupideces, actos cometidos por esta persona sin pensar en el futuro, en sus efectos y las consecuencias que pudieran acarrearle a él y a sus allegados…Es un libro que da para pensar y reflexionar mucho.
    Un saludo.

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