¿Cómo crear empleo?

Empleo 1

A todos nuestros políticos se les llena la boca cada vez que hablan de “crear empleo”. Trataré con toda humildad de exponer cómo veo este mantra tan maleado, que no maleable.

La Administración, el político gobernante, nunca podrá crear empleo, salvo convocando oposiciones o subvencionando, con el dinero de todos, puestos de trabajo que en ocasiones tienen dudosa utilidad práctica. ¿En qué ámbito es en el que realmente se puede crear empleo? En el privado, en la empresa, con el emprendimiento, con la inversión de quien quiere desarrollar, crear o ampliar un proyecto empresarial o una empresa. No hay otro modo. Y el Estado o la Administración pública correspondiente lo que único que puede y debe hacer es establecer el marco legislativo adecuado para que eso se pueda producir.

Un caso. Usted tiene dinero (muy bien) y dispone de tiempo ¿Qué es lo que quiere hacer con su dinero? Que valga más, ¿no? Quiere tener más dinero. Salvo el fariseísmo hipócrita de quien ni tiene nada ni quiere tenerlo (sólo quiere que le den, que le subvencionen), la mayoría del resto de los mortales queremos ganar dinero lícitamente. ¿Y qué necesitamos para poder ganar dinero de este modo? Pues tener un proyecto o una empresa en la que invertir lo que tenemos para ganar más y ganar en dos sentidos: en el estrictamente económico y en el de la propia satisfacción personal de haber hecho algo productivo, rentable y exitoso. No hay más en este discurso; esta es la esencia de la actividad emprendedora. Decía: si usted tiene dinero y quiere más por él, tendrá que invertirlo y con el Euribor por los suelos, los bancos no están ahora precisamente para tirar cohetes. Por tanto habrá que dedicarlo a una actividad emprendedora o desarrollar los proyectos en nuestra actual empresa. Esto es el capitalismo y salvo opinión ilusoria en contra, es el único sistema que se adapta al gen egoísta del ser humano; para qué vamos a andar con ambages.

¿Qué puede hacer la Administración? Gestionar muy bien los dineros que nos recauda obligatoriamente con impuestos, multas y sanciones. ¿Qué significa gestionar bien? Pues que no se dediquen a actuar como empresa en el mercado, porque no saben hacerlo (y cuando se hace con el dinero de todos no se optimizan los recursos). Y que sean capaces de gastar lo menos posible para que la parte privada de la economía invierta lo más posible. Sí, abogo claramente por menos impuestos, por un menor marco regulatorio y recaudatorio, porque es la única manera de que quien quiere invertir y ganar dinero, lo haga. Cuantos menos impuestos más ambición por generar riqueza habrá. El beneficio de quien hace bien su trabajo no debería ser capado por los poderes públicos.

Sólo con una mejor administración de lo que se recauda, con menos gasto público, con menos impuestos y subvenciones y más estímulos, con menos puertas al campo, el campo da frutos. ¿De inmediato? No. Esto requiere el tiempo suficiente para que el que tiene dinero quede convencido de que no es un señuelo, de que el cambio regulatorio es real y de que luego no vendrá alguien a llenar el cajón público desangrando la riqueza particular. Pues al final el que tiene dinero y lo invierte en tareas productivas genera EMPLEO. Sí, necesita de personas para poder sacar adelante sus proyectos para ganar más dinero. ¡Qué problema hay en decir esto así, a las claras! Es la puñetera realidad. Obviarla y estar todo el día en que si son galgos o son podencos nos empobrece, nos limita como generadores de riqueza. Y al final, no hay empleo que valga. Quien tiene el poder que lo use en beneficio de todos, de los que tienen dinero y de los que tenemos trabajo que ofrecer. Cuanto más tardemos, peor.

lamadriddiario@gmail.com

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5 Respuestas a “¿Cómo crear empleo?

  1. Estoy de acuerdo Antonio. Los que gobiernan tienen que gestionar el dinero de todos, para todos, esa gestión tiene que servir para ganar en calidad de vida; sanidad, educación, pensiones (cuando toque) y dejar en mano de profesionales lo que tiene que ver con el emprendimiento. Un saludo y buena semana.

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    • Eso creo Marijose, que el emprendimiento y la generación de riqueza (el empleo es parte de ella) debe quedar siempre en manos privadas y se debe incentivar con la menor intervención pública posible. Muchas gracias.

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  2. De dónde rebajamos el gasto público, Antonio ¿De la sanidad, los servicios sociales o la educación?. Si te refieres a la actividad de fomento de la Administración Pública y su confusión con los múltiples chiringuitos montados en esta nuestra Comunidad (y en todas) en forma de empresas públicas, tu artículo, al menos para mi, tiene un pase. Pero ya voy estando un poco cansado de los nuevos seguidores de Hobbes, que creen que el Estado es sólo un leviatán que debe mantener el orden público, para que del egoísmo de particulares surja el bien colectivo. Fuera Estado redistribuidor, que es un ataque a la riqueza general. Eso dio lugar a períodos de la historia donde los niños trabajaban desde que eran capaces de mantenerse en pie y el populacho vivía como mucho 30 años. Nos dicen que no volveremos al capitalismo manchesteriano, eso ya pasó, y nos ponen como ejemplo la sociedad norteamericana, dónde tienen 20.000 muertos al año por armas de fuego y ciudades con barrios enteros del tercer mundo, Pues vaya, tampoco parece un desarrollo social envidiable, al menos si lo comparamos con las políticas socialdemócratas y el Estado del bienestar (sí, ese que cobra impuestos a los más ricos y los redistribuye para proporcionar recursos básicos). La riqueza de la vieja Europa se muere, pero no en términos absolutos, sino porque ahora el 5 % quiere tener el 95 %, mientras que a los demás sólo nos merecemos trabajar para tener lo justo para comer, rezando para no caer enfermos. Lo que tenemos que hacer es exigir que se gestionen bien los impuestos. Que el gasto sea justificado y en actividades relevantes. Que no haya empresas públicas para meter a los chiscos de la familia, y evitar la duplicidad de administraciones (¿para qué coño quiere autonomía normativa la CA de Cantabria, más allá de aprobar unos presupuestos?). Una reforma administrativa que restrinja la burocracia, de acuerdo, pero ojo con apuntar a la Administración como un todo, porque nos cargamos lo poco que funciona en este país. Claro, a no ser que tengas los recursos suficientes para que, cuando te entre un cáncer, vayas directo al Mont Sinaí, o a Houston. Saludo discrepante.

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    • Entiendo tus razones, Guillermo. No podemos cargarnos de golpe este ruinoso Estado del Bienestar, el cual (pese a sus graves ineficiencias) cumple una función equilibradora. Lo que sí debemos valorar, como bien decía Antonio, es terminar con mito el “Estado empresario”. Esa manía de nuestros políticos consistente en que “lo público” invada todos y cada uno de los sectores productivos, creando una oferta gratuita indiscriminada y subvencionada (todo gratis, para todos).

      Esto, aparte de una falacia (nada es gratis, sino que lo pagamos con nuestros impuestos) acaba perturbando el mercado y provoca los cierres de muchas empresas privadas, con la consiguiente pérdida de empleo y capacidad de innovación. Muchos emprendedores sufrimos cada día este efecto “crowding out”, el cual se agrava cuando alguno de nuestros productos o servicios cubren algún aspecto relacionado con una necesidad “social” (sanidad, educación, asesoramiento a empresas, etc).

      Por ello, pienso que debemos seguir el ejemplo de otros países de nuestro entorno, y limitar al Estado a un rol subsidiario (que llegue solo hasta donde la oferta privada no puede o no desea hacerlo).
      Este rol no tiene por qué ser meramente pasivo, sino que puede incluir una función de impulsor de la innovación, a través de Mecenazgos y Convenios de colaboración público-privadas. Esta última fórmula sigue demostrando su éxito en algunas Comunidades de nuestro entorno (como el País Vasco), consiguiendo ahorrar recursos públicos y estimular la inversión y creación de empleo por parte de las pequeñas y medianas empresas, a través de incentivos fiscales.

      En suma, que los poderes públicos tiendan una alfombra roja a las iniciativas privadas, en lugar de (como ocurre ahora) permitir que nuestros políticos sigan empeñados en colocarse la medalla de la inversión o inauguración de turno, que a menudo suele terminar en la ruina.

      Saludos semi-discrepantes 🙂

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      • Muchas gracias Luis. Comparto de pleno tu visión y destaco tu frase: “…limitar al Estado a un rol subsidiario (que llegue hasta donde la oferta privada no puede o no desee hacerlo)
        Efectivamente, el Estado tiene que ser lo menos intervencionista posible y, por supuesto, debe ser redistributivo asignando, socialmente, los recursos de todos en donde más se necesiten y en donde mejor permitan la actividad privada, pero quedándose al margen, no queriendo ser protagonistas los políticos que son los que controlan la actividad del Estado, de la Comunidad Autónoma o del Ayuntamiento.
        De pleno.

        Muchas gracias.

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