Del odio al terror

Del terror 4

El terror nace del odio. Después las estructuras del terror se alimentan sobre sí mismas. El inicio es la gran frustración porque se cree que todos sus males, los de su pueblo, su raza, su familia, su etnia, son culpa de alguien. E intenta destruir, con fuerzas desiguales, a ese alguien, a ese modo de vida que, por el simple hecho de ser satisfactorio para quien lo disfruta, le recuerda sus miserias y su odio. Y le pone en actividad para perjudicar del modo más drástico y dramático posible para ellos, para los odiados. Eso es el terror.

Hay terrorismo doméstico cuando un miembro de una pareja por despecho, por haberse sentido de menos, trata de romper la vida del otro miembro con violencia física o sicológica, utilizando medios y chantajes económicos, familiares o sentimentales. Su alimento: el odio, el resentimiento al atribuir la causa de todos sus males al otro.

Hay terrorismo profesional, el mobbing o acoso laboral, cuando se odia al profesional por ser superior, más feliz, más inteligente o capaz y hay que eliminarlo de la faz de la tierra para que no siga recordándole sus miserias todos los días del año. El terror aquí es estratégico, sicológico y sibilino, pero en el fondo consigue que germinen el miedo y el temor y que su efecto provoque el cambio o la huida. Ese espacio perdido lo gana el terrorista en su propio beneficio.

Hay terrorismo político cuando unos pocos, que odian a los muchos, deciden que esa guerra sólo la pueden ganar atacando donde más duele y en donde mejor se representan los valores de esa sociedad. Así fue durante algún tiempo en nuestro país, o en Irlanda del Norte o en Italia y en tantos otros lugares. El terrorismo se ceba, en ese caso, con todos los personajes públicos, instituciones y representantes del entramado social que se odia o se rechaza. Ese odio se alimenta en las familias, en entornos muy similares que se han sentido perjudicados y que se encarna en los más “valientes” de ese germen que son capaces de enfrentarse, desde la sombra, al poder establecido.

El terrorismo religioso, tan predominante en este siglo XXI, también nace del odio, del rechazo a otros modos de vida y a otras culturas, con la excusa de la religión. Qué triste que todas las culturas hayan utilizado a Dios como excusa para atacar, agredir y matar a otros. Lo hicieron los europeos en Iberoamérica, lo hicieron los cruzados en los tiempos medievales y ahora lo hacen algunos musulmanes en el mundo árabe. En el fondo todo es lo mismo, utilizar a Dios para sus fines e intereses, sean estos cuales sean. Los líderes marcan tendencia en su propio beneficio, con comandos más o menos anestesiados para que el daño que se infrinja no parezca que es tal. En el fondo lo que se persigue es tratar de destruir un modo de vida porque los que odian se sienten inferiores y limitados. Pero si consiguen ganar su propia guerra lograrán instaurar sus prebendas de poder político, sexual, económico y social. Luego entonces hay que destruir a Goliat, hay que sentirse David y creer que con pequeñas armas se puede derrotar al poderoso. Y para el terrorista todo es válido, cualquier acto que desestabilice al enemigo odiado es bienvenido. Valen los mártires del clan político o familiar; valen los suicidas contra la sociedad o los tontos útiles en el ámbito empresarial y profesional; no se desdeña nada.

En el fondo el terrorista tiene sus fundamentos, seguro: desde la CIA en Afganistán a los celos de un amante despechado. Pero cuando se elimina la vida de otro o de otros se pierden todas las razones y lo único que quedan son los criminales asesinos cobardes y violentos.

lamadriddiario@gmail.com

Anuncios

2 Respuestas a “Del odio al terror

  1. Estimado Antonio,
    Me vas a permitir una matización a tu comentario. Cuando expones “…lo hicieron los europeos en Iberoamérica … lo hicieron los cruzados … y ahora lo hacen algunos musulmanes …”, veo la utilización del término “algunos” referido a los musulmanes, a lo que estoy totalmente de acuerdo ya que el islam es una buena religión y los violentos, aunque numerosos, no dejan de ser una minoría respecto del total, pero en el caso de los europeos y de los cruzados, la generalización hace que el comentario sea extensivo a la totalidad y en eso no puedo menos que discrepar. La mayoría de los europeos llevaron a América cultura, ciencia, educación, fe, comercio, etc. y la respuesta de los cruzados fue para defender territorios que previamente estaban siendo arrebatados con violencia. En ambos casos hubo abusos, desde luego que si, pero perpetrados por minorías. Incluso hay versiones de la Historia, contadas por historiadores partidistas a los que hemos creído durante años, y que ahora se están reestudiando con mucho más rigor y se están detectando grandes falsedades, la mayoría de ellas intencionadas, para desprestigiar determinadas políticas o reinados y favorecer otros, casi siempre con fines económicos.
    Un fuerte abrazo,
    Francisco.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s