Jubilación productiva

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Debemos cambiar el modelo de jubilación inspirado hace más de 50 años. El jubiloso no sólo puede ser más ocioso; también puede y debe ser productivo en la medida de sus posibilidades y de sus capacidades.

El salto radical desde que uno tiene 64 años y 364 días al día en que cumple los 65 es absurdo en una sociedad que dentro de cincuenta años va a tener más del 38% de la población mayor de 65 años. Según el INE y Eurostat, a día de hoy la esperanza de vida más allá de los 65 años es de 23 años para las mujeres y de 18 para los hombres. De acuerdo a sus estimaciones, para 2050 estas cifras serán, respectivamente, de 28 y 26 años. Carece totalmente de sentido que con más de 25 años de vida por delante no podamos aportar riqueza a un país menguante como el nuestro que en esos años tendrá bastante menos población total que en la actualidad y, sobre todo, mucha menos población en “edad productiva”. Según estas mismas fuentes en ese horizonte del 2050 la población entre 0 y 14 años se estima que será de un pobrísimo 12%.

Soy consciente de que parece un contrasentido. Con un 25% de desempleo, y más aún con lo poco políticamente correcto que es hablar de aumentar la edad de jubilación. Pero debemos cambiar el modelo y cuanto antes lo hagamos menos oportunidades perderemos de hacerlo del modo correcto para todos. La jubilación tiene que ser progresiva y esta es una tarea del Estado que debe modelizar para que sea permisible y puesta en práctica. En mi conocida osadía propongo lo siguiente: ¿Por qué no establecemos un sistema de “descuelgue” progresivo de la actividad laboral desde los 63, 64 o 65 años, dependiendo de las categorías profesionales y hasta los 70, 72 ó 75 años, según los casos? Por ejemplo un operario de la construcción (dedicación que requiere destreza y habilidades físicas, que son las primeras que se deterioran) desde los 60 hasta los 67 años deberá ir abandonando tareas que requieran esfuerzo físico y asumiendo responsabilidades de otra índole (formación de nuevos trabajadores, coordinación de equipos, etc.) Otro ejemplo: un profesor de universidad perfectamente podrá ir reduciendo, de modo progresivo su dedicación año a año desde los 63 hasta los 75 años (con las medidas fiscales que así lo estimulen), con dedicación plena a los 62 años, del 50% del tiempo a los 70 y del 25% en el último año de actividad. Es un acto de conciliación de la vida laboral menguante con una vida personal creciente. Cuántos empresarios de éxito siguen en primera fila más allá de los 65 años y cuántos otros que pasan a un segundo nivel en capacidad ejecutiva siguen al pie del cañón aportando a la organización todos sus conocimientos, contactos y experiencias.

Estoy convencido de que como sociedad estamos obligados a exigir a nuestros políticos legisladores que dediquen buena parte de sus esfuerzos a establecer el diseño ocupacional más adecuado a los intereses del país superando la cortedad de miras de los votos a conseguir en las próximas elecciones. Debemos diseñar un modelo de jubilación productiva que nos permita disponer de una sociedad con un modelo de convivencia productiva mucho más racional del que existe en la actualidad. El que existe está absolutamente desfasado.

Un dato para nuestra reflexión: los voluntarios mayores de 55 años que colaboran con diferentes organizaciones en España, hoy, son el 12%. En Portugal el 6%; en la UE-28 es el 26%; en Dinamarca el 48% y en Suecia el 55%. ¿Cuánto vamos a tardar en empezar a mover los mimbres de nuestra sociedad? El tiempo se nos acaba, se nos va a acabar mucho más rápido de lo que nosotros creemos.

lamadriddiario@gmail.com

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4 Respuestas a “Jubilación productiva

  1. Antonio lo que planteas no sólo es imprescindible para la economía y poder hacer frente a los pagos de las pensiones sino para la salud de las personal que se jubilan. Como siempre pones el acento en los problemas reales.
    Felicitaciones

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  2. En los empleos de “cuello blanco”, como los denominaba la sociología, es posible y deseable, pero en los que requieren un trabajo físico la cosa pinta mucho más difícil. No obstante, como hemos podido comprobar en los últimos años, la tendencia ha sido jubilar anticipadamente los mejores sueldos de las grandes empresas para sustituirlos por trabajadores más baratos. En realidad los despidos pactados, el pago del desempleo hasta la edad legal de jubilación, etc. ha supuesto una forma más de desviar fondos públicos para fines privados (el paradigma han sido las prejubilaciones de las cajas de ahorro quebradas), así que todo parece apuntar que el sistema, al menos de momento, hace lo contrario de lo que propones. Un saludo.

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    • Efectivamente Guillermo, el sistema, hasta ahora, ha hecho justamente lo contrario. Lamentablemente estoy convencido de que cada paso que sigamos dando en ese mismo sentido será un poco más la tumba de nuestras futuras pensiones…
      Hay que cambiarlo si o si!!

      Muchas gracias por tu comentario.

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