¡Las apariencias engañan!

La lagartija, el blog de Luis Juli Aydillo

Hace unos años me invitaron a visitar unos almacenes de patatas, sí, de patatas de las de verdad, de las de “pelar y luego cocinar”. Los tubérculos se sometían a un proceso de lavado y posterior abrillantado (no, no os tomo el pelo). Una máquina memorizaba los pesos de un número de patatas determinado, de manera que en cada bolsa se incluía un peso muy preciso. De la “cadena de envasado” salían unas bolsas preciosas, limpias, impecables. Llamaban la atención. ¿Sobre el sabor?… no sabían a los que deben saber tan humilde fruto de la tierra.

patatas

¡Las apariencias engañan!

  • ¡Luis! ¿Nos vas a hablar de gastronomía? ¿O, tal vez, de las huertas y sus frutos?
  • Pues no, ni de lo uno ni de lo otro. Hoy quiero hablar sobre las apariencias. Seguro que te suena la frase:

“Las apariencias engañan”

Todos los que somos “de pueblo” sabemos de sobra que…

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