Las cifras de la corrupción

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No me refiero a la corrupción política, que también, sino a toda.

Desde el año 2012 el Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha hecho aflorar a cerca de 400.000 cotizantes irregulares, lo que supone una bonita cifra de 100.000 fraudes al año. De esa cifra casi 300.000 eran contratos temporales fraudulentos que se han convertido en definitivos. Se han desmantelado, también en este período, cerca de 6.000 empresas ficticias constituidas sólo para beneficiarse de determinadas prestaciones. El impacto económico de todas estas acciones ha sido de más de 17.000 millones en estos 4 años.

El pasado año se revisaron más de 400.000 procesos de incapacidad temporal, de los que cerca de la mitad resultaron ser fraudulentos; algo más del 40% de todas las bajas revisadas. Esto ha supuesto para las arcas públicas más de 6.000 millones, también en los últimos 4 años. En las jubilaciones parciales, con connivencia entre empresario y trabajador, en ese mismo período, hubo más de 5.000 expedientes sancionadores.

En 2015 se dieron de baja por fraude en la prestación por desempleo más de 410.000 prestaciones.

En cuanto a economía sumergida (aquella actividad económica que siendo legal en cuanto a su naturaleza no es declarada a las autoridades públicas quedando al margen de su control y fiscalización- Eurostat-) en 2015, superó el 20% del Producto Interior Bruto, acercándose a los 200.000 millones de euros que escapan de la imposición de la Hacienda pública. Es más, según un estudio de FUNCAS, en España entre 1980 y 2003 el PIB se multiplicó por 2 y la economía sumergida por 4. Pero es más, según ASEMPLEO, patronal de las agencias de colocación en España, la economía sumergida mueve más de 4.000.000 de empleos, un 18% de la población activa, lo que en impuestos supone una pérdida para el Estado (para todos) de más de 80.000 millones de euros. Si a todo ello sumamos el fraude estimado en el IRPF y en los impuestos de Sociedades de las empresas estaríamos hablando de otros 40.000 millones más. Gran parte del fraude en el IRPF es consecuencia de los dineros que poseen miles y miles de españoles en paraísos fiscales y que por tanto no declaran los intereses y dividendos que los mismos producen.

En conjunto no hay cifras globales sobre el fraude en España pero podríamos estar hablando de más de 120.000 millones al año. Por otro lado, lo que venimos llamando “corrupción política”, se calcula que desde que se inició la democracia ha supuesto en torno a 7.500 millones de euros, con 175 tramas descubiertas, siendo las del PP y las del PSOE (126) las más numerosas. Son, básicamente, quienes más han gobernado en todas las instituciones.

Ante estos datos tan espeluznantes se me ocurren varias preguntas: ¿Será que el grado de corrupción va en función del grado de facilidad para corromperse y no de la integridad de cada cual? ¿Nuestros políticos son diferentes del resto de la población o estamos todos enfangados, cada uno en función de sus posibilidades? ¿Es justo cargar sólo contra los políticos por un fraude que está instalado en la esencia de nuestra sociedad? Para poder criminalizar a otros ¿no deberíamos hacernos ver nuestro fariseísmo a la hora de culparles? ¿No será que nos duele más el que sean otros los que se lleven importantes cantidades de dinero, mientras que restamos impunidad a los “pequeños” fraudes de cada cual?

Hay personas que justifican la economía sumergida y el fraude fiscal, para que muchos puedan vivir. ¿Esto es la pescadilla que se muerde la cola? ¿Estamos justificando lo injustificable? ¿Pagamos justos por pecadores?

lamadriddiario@gmail.com

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6 Respuestas a “Las cifras de la corrupción

  1. Certero. Este es un país de corruptos y corruptibles (los que no se corrompen porque no tienen con qué). Si no hubiese habido una connivencia general con la corrupción política, esta no se hubiese producido. La labor para acabar con esto sería la educación y, como no, la ejemplaridad desde arriba. Pero no, debe ser la herencia católica y el dogma (o como se diga) del perdón de los pecados, que con votar a ciertos adalides de la limpieza, ya quedas redimido de ese gen de la picaresca. Con decir “otros roban más” y ser capaz de señalar los errores de todos, en unos pocos muy malos (que también hay que perseguirlos), puedes seguir comprando un piso de P.O. y revenderlo, cobrar una beca que no desempeñas o pagar al asistente en negro; es decir, puedes continuar la rueda. Sin educación y un cambio ético, no hay solución.

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  2. Tiene usted más razón que un santo. En España los políticos, por definición, no son corruptos…simplemente hay cierto tipo de españoles que llegan a políticos. Siga así

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