Compartir contenidos

compartir-contendios-1

Estamos inmersos en un cambio social profundo que las nuevas tecnologías han propiciado o estimulado. La necesidad de compartir con otros, de comunicar, de estar presentes en la vida social, ha dado enormes pasos gracias a las redes sociales y una parte relevante de las mismas nos permiten compartir contenidos, sean cuales sean y con cualquier motivación. Nuestra raíz social ha encontrado un filón inmenso mediante el cual llegamos a todas las personas que conocemos y a millones de potenciales afines gracias a estas nuevas herramientas.

Con la mesura, discreción y corrección que sean precisas, quien no esté presente en ese mundo paralelo corre el riesgo de quedar relegado a tener una vida de relaciones condicionada exclusivamente desde el plano del ámbito personal. Creo que como en toda buena ensalada (y la vida lo es), en la variedad están el gusto y la oportunidad.

Un reciente estudio de The New York Times, “The psychology of sharing”, ha establecido seis tipos de personas que comparten contenidos en el mundo físico o en el virtual y son los siguientes (comparten la información porque consideran que…):

 

Altruistas: …puede ser de interés para quien pueda necesitarla; esperan a cambio un simple agradecimiento o mención.

Profesionales: …puede beneficiar sus intereses profesionales o la reputación de su empresa potenciando esas redes de contactos.

Hipsters: …forma parte de su filosofía de vida, les aporta personalidad propia y potencia su imagen de modernidad y creatividad hacia los demás.

Boomerangs: …deben compartir contenidos polémicos y espinosos para generar debate y provocar la reacción de la gente; sea positiva o negativa la respuesta lo que se pretende es la reacción en sí misma.

Organizadores: …la información que comparten sirve para conectar a las personas, crear planes, encuentros o relaciones entre ellas.

Selectivos: …hay que compartir la información pero con personas muy concretas y si no consideran relevante el contenido compartido, no hay motivo para compartir nada más con ellos.

El artículo destaca, finalmente, que todos los tipos comparten unas características similares: sus motivaciones emocionales, el deseo de ser visibles socialmente, el rol de compartir la vida cotidiana y el valor de ser los primeros en compartir la información. En el fondo de trata de enriquecer y enriquecernos por el simple hecho de compartir ideas, experiencias, sentimientos, sensaciones, conocimientos o habilidades.

Soy inmigrante digital, y consciente de que el mayor valor que tiene la Tierra somos las personas que la habitamos, de todo género y condición. También soy creyente firme de que, al igual que la riqueza surge cuando el dinero se mueve, una parte importante del valor profesional de las personas depende de su capacidad de generar buenas relaciones. Y no hay mejor modo de alimentarlas que compartiendo contenidos que a todos nos puedan resultar de utilidad. Mis hijos, nativos digitales, no se cuestionarán estas diatribas sobre si prima lo real o lo virtual, simplemente han nacido con el chip ya implantado y no se preguntarán sobre si son galgos o son podencos. Ambos serán perros.

La casualidad se hace ciencia, pues en el momento preciso en el que estoy hilando estas palabras acabo de recibir la llamada telefónica de un lebaniego de pro residente en Madrid a quien he conocido a través de Linkedin. Con él me veré en las próximas semanas con el afán de encontrar oportunidades profesionales de colaboración que, de otro modo, habrían sido casi imposibles de conseguir.

lamadriddiario@gmail.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s