Lo que otros dicen de nosotros

“El qué dirán”. Cuánto ha perjudicado la expresión de este sentimiento a tantas personas a lo largo de los últimos cientos de años. La vergüenza, el imaginarnos ser señalados con el dedo por nuestras palpables diferencias, el hecho de formar parte del maligno imaginario colectivo; todo ello forma parte de esa absurda dependencia de lo que piensen otros de nosotros. Y ello aunque a esos otros no los conozcamos, ni tengan valor alguno en nuestras vidas.

Personalmente tengo una máxima: mientras no haga daño a nadie con mis dichos o hechos, me considero un auténtico sinvergüenza. Es decir, me considero alguien que no tiene por qué avergonzarse de nada ante nadie. Y si no, como bien dicen las Sagradas Escrituras, “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Considero que uno de los más firmes sentimientos que alguien puede experimentar es el de ser auténtico, el de no estar limitado por lo que otros piensen de nosotros. La maledicencia y lo que es peor, el creer todo lo malo, negativo o pernicioso que otros dicen a otros de nosotros, es uno de los peores cánceres sociales que podemos sufrir. Quien habla mal de otros, en el fondo, está hablando mal de sí mismo; quien nos habla mal de otros, en cualquier momento lo hará también de nosotros. Quien habla mal de otros lo hace sujeto a la envidia o a la consecución de un objetivo de perjudicar al juzgado (con intención concreta de producir daño o beneficio indirecto para quien está juzgando). También se puede hacer por ignorancia, ya que dicen que es muy atrevida. En el caso de la maledicencia, lo de la viga en ojo propio y la paja en el ajeno funciona a las mil maravillas. ¿Cómo se podría romper esta inercia social tan lamentable? Haciendo oídos sordos a todo aquel que nos critica a otros con el fin de perjudicarlos. En este contexto es muy buena una breve historia que se asigna a Sócrates cuando alguien le va a hablar de un amigo. Sócrates le dice: “Antes de nada quiero decidir si quiero saber lo que me quieres contar: ¿es algo bueno lo que me vas a decir de mi amigo?” “No precisamente” es la respuesta. “¿Me beneficiará en algo saber lo que me vas a decir de él?” “No, creo que no” “¿Y estás completamente seguro de que lo que me vas a contar es rigurosamente cierto?” “No, no lo estoy; me lo han contado”. La respuesta de Sócrates fue muy rápida: “Si lo que me vas a contar ni es bueno, ni me interesa, ni estás seguro de que sea cierto, no quiero saberlo; muchas gracias.”

“Me ha dicho fulanito…. Menganito anda por ahí diciendo… No te lo vas a creer pero me han dicho que fulano… ¿Te has enterado ya de lo de mengano?” Siempre que alguien empieza a hablarme con expresiones de este tipo mis oídos se vuelven bastante sordos y mi lengua procura no ser una cadena de transmisión a otros oídos más o menos atentos. Lo cierto es que quien está muy pendiente de la vida de los demás es que la suya propia la tiene bastante abandonada o es tan miserable que necesita dar pábulo a las infamias de otros para sentirse mejor consigo mismo. Lo que debiéramos hacer es hablar muy bien de los demás a sus espaldas y si ya no queda más remedio que hacer un juicio crítico de alguien, a su cara y con la verdad por delante.

Me importa lo que dicen de mí los que me importan. Me parece relevante y muy a tener en cuenta el juicio de las personas con juicio y escucho atentamente a las personas que suelen ser atentas, bienpensantes y que lo único que pretenden con su comentario es mi bien, no el suyo.

 

lamadriddiario@gmail.com

Anuncios

6 Respuestas a “Lo que otros dicen de nosotros

  1. Mi pensamiento: ¡Bastantes cosas tengo que mejorar en mi vida y el entorno que me importa como para perder el tiempo en qué creo, podría, posiblemente, vaya usted a saber, deberían hacer los demás! Mi energía la gastaré en mejorar mi vida y mi entorno. De la de los demás ya lo hace cada uno si sigue mi mismo pensamiento. Saludos a todos y feliz domingo.

    Me gusta

  2. Cierto Antonio. Aunque opino que es necesario que exista, porque ¿qué sería de la gente que lo practica? ¿Qué harían?, quizás cosas peores no?, valdrá más dejarlo así y que las personas inseguras y de baja autoestima sigan ejerciendo tan entretenido trabajo mientras las mentes abiertas hacemos otras cosas un poco más interesantes.
    Enhorabuena por el artículo, un saludo y feliz Domingo,

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s