Las olimpiadas del futuro

Hace años, en una revista de divulgación científica, leí un artículo en el que se especulaba con la forma del cuerpo humano dentro de miles de años. Una ilustración reflejaba esa proyección con la imagen de un cuerpo humano empequeñecido en comparación con un cerebro hiperdesarrollado. Creo que podemos imaginar el engendro que eso sería hoy en nuestro mundo actual. Y, a pesar de que el saber sí que ocupa espacio neuronal, no creo que lleguemos a tanto. Pero eso está en manos del destino.

Lo que sí que se está produciendo en nuestra sociedad es un cambio potente pasando de cientos o miles de años de competir bajo los principios del olimpismo “Citius, Altius, Fortius” (más rápido, más alto, más fuerte) a competir con el más inteligente, el más imaginativo y el más diestro (entendido como destreza, habilidad). Estamos en los albores de las olimpiadas de la mente, que se realizarán compitiendo mediante dispositivos electrónicos. De hecho cada vez toma más fuerza el mundo de los eSports, disciplinas basadas en videojuegos con múltiples pantallas. Los eSports son competiciones de videojuegos multijugador, particularmente entre jugadores cada vez más profesionales y que desempeñan esta disciplina como un modo de vida. Fijémonos en la importancia que el mundo deportivo le está concediendo a los eSports, que varios clubes de los más importantes del mundo del fútbol, como el PSG o el Manchester City, están invirtiendo y creando equipos para la competición virtual. De hecho, en estos momentos, se está hablando de la presentación, de modo oficial, de la candidatura para que los deportes electrónicos tengan su hueco en los Juegos Olímpicos del futuro.

Los deportes electrónicos más habituales se basan en la estrategia en tiempo real (inteligencia), interacción en entornos de guerra (destrezas y habilidad) y competiciones multijugador (como cualquier actividad deportiva de equipo en el deporte físico). Estos deportistas electrónicos profesionales también deben cuidar su cuerpo, descansar, ejercitar actividades físicas complementarias que compensen su actividad intelectual. Serán cuerpos sanos en mentes sanas, despiertas y que seguirán habituadas a la competición pero en entornos que no comportan riesgo físico, más allá del de los latidos de sus corazones.

Seguramente en pocas décadas la competición deportiva electrónica va a equipararse, no sé si a superar, a la física. Si usted tiene hijos adolescentes sanos y deportistas, sólo piense una cosa: ¿cuánto tiempo de su ocio dedican al deporte físico y cuánto a la competición electrónica? Como dijera Dylan: la respuesta está en el viento, el viento de cola de los nuevos tiempos.

 

lamadriddiario@gmail.com

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