La economía azul

Como convencido de que tenemos muchas papeletas para cargarnos el medio ambiente que durante milenios ha permitido la vida “normal” en la Tierra, me encanta este nuevo concepto de “economía azul”. La idea es bien sencilla: es una rama de la economía que reconoce la importancia de los mares y océanos como motores de la misma por su gran potencial para la innovación y el crecimiento. Esta es la definición que nos aporta la Comunidad Europea. Pero en concreto, ¿a qué se refiere esta visión azul de la economía? Pues se trata de toda la actividad económica que surge de actividades empresariales vinculadas con la biotecnología, con las energías renovables, la acuicultura, la sostenibilidad medioambiental etc. Pensemos en la importancia que va a tener, pues se prevé que en 2020 llegue a los 7 millones de empleos en Europa y con un valor añadido de 600.000 millones de euros tal y como pone de manifiesto en sus estudios la Fundación Biodiversidad.

La economía azul es sostenible, no contaminante, favorecedora del medio ambiente. Recicla, recupera y regenera, y aún así genera valor económico a las empresas que en ella trabajan. Una de sus esencias es que la actividad empresarial, desde tiempo inmemorial, sólo ha perseguido un beneficio único, el de la rentabilidad, el estrictamente económico. Lo que ahora se propone es perseguir todos los beneficios que se pueden lograr en un proceso productivo, aprovechando todas las fuentes de ingresos gracias a la innovación y al desarrollo. Hoy los subproductos y los residuos pueden ser y son nuevas fuentes de negocio.

Gunter Pauli, emprendedor belga, fue el creador de este nuevo concepto económico. Quizá se pueda entender mejor su idea con algunos ejemplos de empresas que ya llevan años generando valor añadido: cultivo de hongos comestibles con desechos de café, detergentes biodegradables con restos de cáscaras de naranja, gasolineras transformadas en estaciones de carga de coches eléctricos, reutilización de desechos mineros, etc. Pauli y también quien esto escribe, cree que con la economía azul los consumidores tendrán la capacidad de decidir modos de producción autosostenibles, frente a los que generan grandes cantidades de basura e incluso de desempleo, en base a ese fin único al que antes hacía referencia. Sólo un dato: de las cápsulas de café ingerimos el 2%, el resto es desecho, toneladas y toneladas; el café es el segundo producto más comercializado del mundo tras el petróleo.

Nos hemos puesto morados a producir sin control. Después la ciudadanía ha puesto verdes a quienes así actuaban. Ahora tenemos un océano azul de oportunidades, aprovechémoslo.

 

lamadriddiario@gmail.com

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2 Respuestas a “La economía azul

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