Un mundo mejor

A muchos y a mí en particular nos encanta hablar de lo que se puede medir, lo que se puede contar. Decía James McKeen Cattell: “Si existe se puede medir”. Con esta cita en mente, planteo una pregunta: ¿Cómo se podría valorar la contribución de una persona a conseguir que su mundo haya sido mejor que sin ella? Es decir, ¿cómo podríamos medir lo que hemos aportado al mundo, a nuestra sociedad o a nuestra familia? Creo que el mejor modo de responder a esta pregunta es contestando a esta otra: ¿Nuestro mundo habría sido mejor o peor si no hubiéramos existido? Nuestras creaciones o aportaciones como padres, pareja, trabajador o empresario ¿han mejorado el mundo en el que vivimos, han pasado desapercibidas o incluso han sido perjudiciales o dañinas?

El día en que se despida de nosotros nuestro último soplo de aire, ¿qué habrá quedado? ¿Cuál habrá sido nuestra herencia, además de la económica? A nuestros herederos podemos dejarles deudas o patrimonio; lo mismo sucede con nuestro entorno. ¿Cuánta riqueza hemos sido capaces de crear? Llegado ese momento, al menos algunos pensamientos se habrán detenido a pensar cuánta felicidad hemos sido capaces de generar en los demás, cuánto amor hemos desplegado, cuánta riqueza generado, cuántos momentos de alegría para los demás, cuánta satisfacción por lo que hemos creado, emprendido o ayudado a construir. En cierto sentido lo vemos en las obras que nos trascienden a nosotros: “Esto lo construyó, escribió o promovió fulanito”; ahí queda para la posteridad. De igual modo quedará todo lo que en los planos emocionales hayamos sido capaces de construir por nosotros o por los demás.

Estoy plenamente convencido de que nuestra existencia tiene un sentido, en o más allá de lo trascendental. Y que ese cometido que debemos o queremos cumplir tiene que tener un resultado final. ¿Somos capaces de medir esas aportaciones nuestras? Es difícil y casi imposible valorarlas, pues además cada uno tenemos distintas varas de medida. Pero sí que estoy seguro de que somos capaces de hacer un cálculo de aproximación. Y si el resultado es positivo o está siendo positivo, seremos más felices que si estamos dejando un saldo acreedor con respecto a lo que hemos recibido previamente.

¿Qué puede significar un mundo mejor? Para mí no es otra cosa que cambiar el mundo que has recibido mejorando lo que había si era bueno o cambiándolo si no era apropiado. Sobre todo, siendo consciente de que hemos hecho lo que sentíamos que debíamos hacer, si no en cada momento, sí en la suma de casi todos los que vamos viviendo.

 

lamadriddiario@gmail.com

 

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