Supranacional

Llevamos meses hartos de hablar de nacionalismos, independentismos y soberanismos, de patria, democracia, libertad de decisión, monarquía y república; meses de vendernos unos a otros nuestros propios convencimientos con más o menos humor, rabia contenida, agresividad o impotencia. Meses de defender la legalidad establecida, la justicia, el derecho a decidir, manipulando o exagerando verdades y mentiras

En el fondo todo está preñado de egoísmos, de complejos de superioridad de unos y de otros y de una absoluta falta de solidaridad y empatía social acerca de lo que nos mueve a unos y a otros para defender “lo nuestro”. Somos tribus que pretendemos perpetuarnos para defender supuestos derechos ancestrales, aunque estén inventados antes de ayer; qué sabio era George Orwell con su Gran Hermano (aunque no sé si muchos de nosotros lo que somos es Grandes Primos, engañados y manipulados como tales).

Hay un principio esencial que no debemos olvidar nunca hayamos nacido en donde hayamos nacido: Yo, usted, con su pensamiento, madurez mental, equilibrio, personalidad ¿Qué merito hemos tenido por haber nacido en uno u otro lugar del planeta? ¿Qué hemos puesto de nuestra mano para adscribirnos a un determinado territorio? Nada en absoluto, esa es la respuesta. Cuando nacemos nuestro disco duro personal está vacío de afectos, de sentimiento de pertenencia, de localismos, de prejuicios, sólo nos protege el gen egoísta que nos permite vivir en un mundo de lucha por la supervivencia. Después el tiempo, nuestros progenitores o educadores y el entorno social condicionarán buena parte de lo que seremos (y lo seremos con adoctrinamiento, con mentiras o verdades, con manipulación o con honestidad; cada cual lo será en función de la intencionalidad limpia o sucia del entorno inmediato). Nacemos libres y el entorno nos va condicionando; nacemos en donde el azar determina y somos tan torpes que convertimos ese nacimiento (o adscripción al terreno) en el sentido de nuestra vida, bandera e identidad; ¡qué torpes somos!

Lo único que detesto de los nacionalismos (de cualquier color, naturaleza o religión) son las manipulaciones, el robo de ideas y de dineros, los condicionamientos torticeros y malintencionados, el adoctrinamiento de unos y de otros para fortalecer nuestro grupo, nuestra tribu con el único y exclusivo interés de unos pocos por tener controlados a muchos que defienden lo que los pocos pretenden (derechos exclusivos, impunidad, enriquecimiento y poder). Y, lo peor de todo, es que dicen hacerlo en bien del pueblo y riéndose a mandíbula batiente de todos, pensando que somos tan tontos como ellos pretenden que seamos.

La esencia de lo que pretendo transmitir es que en este momento de la Historia de Europa es impensable concebir cambios geopolíticos sin que perjudiquen al que se separa de otro más grande; nuestras fábricas generan empleo gracias al comercio nacional e internacional, gracias a un comercio sin fronteras, la garantía de una Unión Europea (que en el fondo lo que pretende es que todos seamos uno, no noventa), internet como la gran herramienta que destruye localismos, hasta el Bitcoin es universal. En el fondo lo supranacional y supra nacionalista es lo que va a determinar el ser de nuestras generaciones futuras. Otra mirada diferente sólo puede nacer de una concepción medieval del mundo en donde las fronteras cambiaban sus banderas como las camisas de los que guerreaban en ellas. Dicho de otro modo; si Europa camina a un gran Estado supranacional en el que ser europeo es más que ser de una de las naciones que lo componen ¿Qué sentido tienen las separaciones si en pocos años todos seremos uno? Y hablando de unidad, qué bien nos vendría a todos pensar más en lo que nos une que lo que nos separa, separando el grano de la paja; quizá eso nos deje ver la viga en el ojo propio.

lamadriddiario@gmail.com

 

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4 Respuestas a “Supranacional

  1. El espectáculo que están dando los nacionalistas catalanes es deplorable y nos están acusando al resto de los ciudadanos del país de algo que solo lo están practicando ellos. Solo saben mirarse al ombligo,
    Decirte que no puedo estar mas de acuerdo contigo.

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