Impactos emocionales

Santo Tomás de Aquino, inspirado en Aristóteles, fijó la expresión latina “tamquam tabula rasa in qua nihil scriptum est”. Traducido sería: “una tabla rasa –limpia- en la que nada hay escrito”. Así es como nacemos; sin dejar de obviar que en el seno materno recibimos impactos de nuestra madre y del exterior a ella que hacen mella en nuestro ser. Nacemos limpios; como suelo decir, con el disco duro vacío. Nacemos sin prejuicios, sin envidias, sin recelos; nacemos limpios de polvo y paja. Todo lo que somos se empieza a construir a partir de esos primeros momentos, de las primeras caricias, de los besos, del cuidado, del amamantado, del contacto con el agua, del frío, del calor, etc. Tras el primer llanto todo son nuevas experiencias que van llenando esa tabla, que van escribiendo las primeras palabras en nuestra mente y en nuestro estado emocional. Nacemos vírgenes al mundo.

Tras el pistoletazo de salida comenzamos una carrera por vivir que no acabará hasta que la misma vida se detenga. En ese recorrido va impactando en nosotros todo lo que de oportuno e inoportuno nos vaya sucediendo. Lamentablemente, por nuestra genética preparada para defendernos tendemos a dar mucho más valor a lo potencialmente peligroso que a lo previsiblemente placentero; es decir, de serie, venimos preparados para lo peor más que para lo mejor. Esto es bueno saberlo para, con nuestra determinación, tratar de romper esa inercia. Esta predisposición está en la base de todas las neurosis, ansiedades, frustraciones y depresiones que a muchos de nosotros nos asaltarán (al 90% estadísticamente) a lo largo de nuestra vida. El problema se agrava cuando esos impactos emocionales no somos capaces de gestionarlos por nosotros mismos. Y sin dejarnos ayudar nos sometemos a su imperio hasta el fin de nuestros días.

¿Qué tipo de impactos emocionales podemos recibir? Tantos como emociones seamos capaces de sentir; es decir, infinitos. Pero los más habituales son los que rondan desde nuestra más tierna infancia hasta la primera juventud; son años en los que la tabla está en sus primeros capítulos y la letra permanece más indeleble en el tiempo. Ahora bien, para que se produzca el impacto tiene que haber un hecho o situación excesiva o desmesurada, además de no prevista; son todos los que, de uno u otro modo, han dejado un pequeño o gran trauma en nosotros. En el entorno de la familia están las discusiones de los padres, los efectos del alcohol y de las drogas, las mentiras, las tensiones, los gritos, los abusos, la agresividad contenida o explícita, las rupturas, las manipulaciones emocionales, los divorcios, las nuevas parejas de papá o de mamá, los maltratos de todo tipo, las enfermedades, los fallecimientos y las limitaciones económicas. También es un gran referente en el plano del colegio el acoso escolar como primer y gran impacto; las malas notas, los castigos, los insultos y motes, la discriminación, las peleas y los primeros enamoramientos. El ejemplo es la base de nuestro aprendizaje. ¿Qué más se puede decir?

En todo esto hay una máxima que es tan poderosa como las propias leyes de la física. De todo lo que impacta en nosotros hay que conseguir desprenderse en algún momento, pues de otro modo lo llevaremos siempre cargado en la mochila. Nos pesará, limitará nuestras relaciones y conseguirá frenar muchos grandes logros que habríamos podido conseguir sin ese lastre encima. Todo lo que sube, baja. Y todo lo que entra ha de salir, y cuando no es así vamos contra natura.

¡También hay impactos emocionales positivos! Pero por su lentitud en asentarse, por su mayor tiempo de impacto y porque estamos menos preparados para aceptarlos, son menos visibles aunque, eso sí, formen parte también de nuestra personalidad.

lamadriddiario@gmail.com

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4 Respuestas a “Impactos emocionales

  1. Buenos días, Antonio,

    Estoy bastante de acuerdo con tu exposición. Añadiría que sí que nacemos con “algo” que produce esa tendencia a lo agresivo, a lo peligroso, que mencionas. Ese “algo” es el pecado original, que si no se tiene en cuenta, es difícil responder a varios interrogantes. Existe un libro maravilloso llamado “Génesis”, insertado junto con otros 72 libros más, en el cual, mediante una magnífica alegoría, da respuesta a las conductas humanas de una manera sencilla y a la vez profunda y completa, y sin contradicciones.

    Por último me atrevo a decir que en mi opinión sí que hay impactos emocionales positivos, digamos de acción rápida, que de forma instantánea cambian a mucho mejor la vida de las personas y a las personas mismas. He sido testigo de ello en más de una ocasión.
    Un abrazo,

    Francisco Arellano

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    • Francisco muchas gracias por tus comentarios.
      Claro que hay impactos positivos, me he centrado en los negativos porque son los que hay que gestionar, preferentemente. Los positivos se autogestionan por sí mismos :-):-)

      Muchas gracias.

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  2. Hola Antonio👍Me gusta tu redacción, tú forma asertiva de explicar algo tan complejo. Las emociones. El trazado de una vida, la repercusión en tu ser interno, las consecuencias de algunas acciones que vienen dadas por eso poso de aprendijaje oculto y que debe salir a La Luz, a través de la toma de conciencia para solucionar situaciones individuales, que muchas veces llevamos con el piloto automático, que hemos implantado a nuestra coraza. Gracias por hacernos ver más lejos, detrás del árbol…

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