Días malos de mujer

“Yo no soy mujer, así que no tengo días malos. No pretendo insultar a nadie; es solo la naturaleza de las cosas. Hay ciertos ciclos naturales”. Esta frase fue pronunciada por Vladimir Putin en un documental dirigido por Oliver Stone hace unos meses.

Yo creo que el verdadero día malo de la mujer, sobre todo para las rusas, es el día en que las matan. En Rusia cada cuarenta minutos es asesinada una mujer. Cada día, según las propias estimaciones del Gobierno ruso, 36.000 mujeres rusas sufren malos tratos por parte de sus parejas. Es más, según Olga Yurkova (Directora del Centro Independiente de Ayuda a Mujeres Violadas Siostry: “Casi todas las mujeres al menos una vez en su vida han sido víctimas de alguna forma de violencia: acoso obsesivo del jefe, coacción del compañero de trabajo, presión sicológica. Lo más duro es el acoso de los padres, porque la niña agredida lleva dentro esa experiencia traumática toda su vida”. Esos sí, esos son días malos de mujer.

Cuando leí esa entrevista pensé que todavía seguimos en la Edad Media. La mujer, por el simple hecho de ser diferente al varón dominante, era relegada y culpabilizada por una biología gracias a la cual habían venido a la vida los malnacidos que las criticaban y además se sentían capaces de juzgarlas por un hecho tan natural como la vida misma. Hablo de esa Edad Media en la que si la mujer no concebía era porque “estaba mal hecha” y si tenía el período de menstruación poco menos que tenía que encerrarse para no contaminar los vinos o los alimentos pues eran impuras.

Voy más lejos: creo que hoy en día, en cierto sentido, muchas niñas sienten vergüenza de ellas mismas cuando la naturaleza comienza a florecer en ellas. En algunos casos lo he percibido como si de una maldición se tratara, como un hecho diferencial que las hace inferiores a los chicos; ¡por Dios!

Volviendo a las declaraciones de la Señora Yurkova, me cuesta entender qué hebras enmadejan una sociedad para que esté tan enferma al punto de violar derechos que un ser humano, por ser tal, tiene derecho a tener. Más aún cuando son otros seres humanos los que cometen esas violaciones al libre albedrío de cualquier persona para que pueda comportarse y actuar como quiera y desee sin que afecte a la libertad de otros. No puedo penetrar en la mente de un criminal (no llego a tener ese grado de empatía), pero qué degradación ha de experimentar un hombre cuando es capaz de matar a la persona a la que supuestamente más quiere. También confunden el querer con el poseer. Nadie es dueño de nadie, no somos propiedad de otros, la esclavitud dejó de existir en nuestro mundo “civilizado” hace muchos años. Qué miseria humana, qué cobardía y ruindad tan grande pueden llevar a cometer este tipo de actos contra natura y sobre todo desde la gran desventaja de un cuerpo más débil para hacer diana en él el más fuerte.

Hay violencias físicas, psicológicas, verbales, gestuales y todas ellas no pueden quedar impunes. Somos una sociedad que se dice avanzada y lo único malo de ella (de la sociedad, no de sus mujeres) es quien la violenta, quien la destruye. ¿Cuándo dejará de importar el hecho de ser hombre o mujer para vernos con naturalidad iguales y a la vez diferentes? ¿Cuándo los supuestamente fuertes dejarán de ser tan débiles como para tener que controlar a su pareja hasta el límite de llegar a quitarles la vida? Vuelvo a invitar a estos valientes a que primero se quiten la vida y luego que hagan lo que quieran.

lamadriddiario@gmail.com

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3 Respuestas a “Días malos de mujer

  1. Sería un gran paso realizar un estudio a los maltratadores para saber qué les mueve a cometer violencia o qué les caracteriza.
    Quizá sea el comienzo de poder erradicarla.

    Lo triste es que ocurre en todos los países, en todos los ámbitos y a todas las edades.

    ¿Vivimos rodeados de violencia, en un mundo estresado, sin tiempo para el prójimo?

    Cuando mis “ataques de ira” descargan contra quien más quiero, recapacitó y pido perdón, pero no siempre.

    El ser humano tiene excusas para sus mayores atrocidades. ¿Será falta de memoria, de consciencia, de culpa….?

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    • Es muy cierto lo que dices. Sería necesario conocer qué pasa por la mente de una persona en el momento en que su agresividad se desata.
      Hay estudios pero creo que cada caso tiene unos componentes particulares.
      Creo, por otro lado, que la educación emocional es el mejor antídoto para este mal

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