Bruce Lipton ( y 2 )

La semana anterior no tuve oportunidad de detallar todo lo más relevante que pude escuchar y aprender de este científico. Que, por cierto, ha sido cuestionado en algunos foros por expresar afirmaciones del tipo: “Los pensamientos curan más que los medicamentos”. ¿Se imagina a determinadas compañías escuchando cosas así, lo que pueden llegar a hacer para romper o quebrar a quien esto manifiesta?

Lipton también dice: “Todos y cada uno de nosotros hemos sido programados en los primeros siete años de vida y eso está en nuestro subconsciente; obtenemos nuestro comportamiento del de nuestros padres y quizá eso no es lo que yo quiero. Esto se denomina enculturación y consiste en todas las normas que debe aprender un niño para convertirse en miembro de su comunidad familiar. La mente consciente es creativa y los programas bajo los que funcionamos son los de otras personas.” Ya San Francisco Javier, hace 400 años, dijo: “Entrégueme un niño en los primeros siete años de su vida y haré de él un hombre”.

¿Cuáles son las alternativas que tenemos para poder liberarnos de esa persecución subconsciente? Una de ellas responde a las técnicas de “mindfullness” que se basan en la atención o conciencia plena en el instante en el que se vive, sin dejarnos llevar por nuestra mente subconsciente desde el pasado y hacia el futuro. El “mindfullness” es uno de los tipos de meditación más utilizado a día de hoy en el mundo. Decía Lipton: “La experiencia de salir del programa es igual al efecto de una luna de miel, es dejar de pensar para no utilizar esa mente subconsciente. Cuando te enamoras empiezas a crear y creer en deseos y aspiraciones, nuestra mente deja de estar errante (lo está en el 47% del tiempo en circunstancias normales)”. Según Lipton: “tienes que estar enamorado toda la vida o tienes que cambiar tu programación de toda la vida, porque la programación de tu familia no responde a tus verdaderos deseos”. La otra manera de liberarnos de esa programación es repetirnos constantemente mensajes que coincidan con lo que aspiramos a ser y no con lo que nos han dicho que éramos. Me explico: ¿cuántos mensajes limitantes hemos oído a lo largo de nuestra infancia y que por repetidos y por su procedencia nos han podido crear una percepción limitada de nosotros mismos? Mensajes del tipo: “tú nunca vas a ser capaz de…; eres tonto; si te portas bien te querremos…; si haces lo que decimos serás un buen hijo…; si no sirves para estudiar…; así nunca te querrá nadie…; si te portas bien…; cuántas veces tengo que decirte que…; los hombres no lloran…; las señoritas no se portan así…; no te soporto…; eres incorregible…; si eres buena te querré…”. Y tantas y tantas expresiones que conforman toda una programación de vida limitada, infeliz o carente de afectos y que en la madurez nos puede jugar muy malas pasadas. Están en la raíz de tantas frustraciones, ansiedades y represiones de cuerpo y mente…

Me sucede con muchas personas a las que intento ayudar a liberarse de todos estos pensamientos. Cuando les dices: “eres grande, valiosa, maravillosa, inteligente, eres una persona digna de ser querida…” me cuesta mucho repetir y repetir estos mensajes hasta que empiezan a anclarse. Sólo lo hacen cuando nuestro consciente es capaz de desplazar al subconsciente programado por las personas que, a priori, son las que más nos debieran haber querido en nuestra vida, nuestros referentes, a los que llegamos a considerar perfectos (en esos siete años de pregnancia). Y eran tan imperfectos o más que nosotros mismos. Para liberarnos de lo que fuimos y poder ser lo que queremos ser sólo existe una fórmula: vivir con la mente plena en lo que queremos ser, no en lo que quisieron que fuéramos.

lamadriddiario@gmail.com

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2 respuestas a “Bruce Lipton ( y 2 )

  1. Buf, Antonio, tema complejo donde los haya.
    Entre la programacion en los primeros 7 años de vida mas los restantes hasta nuestros dias actuales… Es complicado hacerse una burbuja y hacer oidos sordos a los comentarios exteriores sobre nuestros comportamientos. Hay dos palabras importantes en esta frase anterior: exteriores versus nuestro.
    (perdon por no poner ningun acento, estoy trabajando con un ordenador aleman 😮 )
    Saludos

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