Inteligencia emocional

Últimamente muchas personas me preguntan acerca del significado de este concepto. No soy ningún experto, pero intentaré explicarlo. Desde que cayó en mis manos hace más de veinte años el libro “Inteligencia emocional” de Daniel Goleman y hasta que he podido escucharle en una charla hace algunas semanas, mis intereses y conocimientos han ido acercándose cada vez más hacia el campo de la inteligencia de las emociones.

Antes que nada, he aquí la que considero la mejor definición de inteligencia: “la capacidad para resolver problemas complejos”. Desde este punto de partida podemos decir que la Inteligencia Emocional (IE) es la que nos permite establecer relaciones adecuadas con los demás, con otras personas.

Es difícil expresar en unas pocas líneas la esencia de la IE. Cada vez se le reconoce un papel más relevante para un adecuado estado de felicidad tanto personal como profesional. Está plenamente admitido y sabido que la IE es mayor garantía de éxito profesional que la inteligencia lógico-matemática y/o la inteligencia verbal. Los mayores índices de IE nacen de una capacidad de impregnarnos al máximo de la realidad de las personas que nos rodean. Es decir: cuando tenemos unos altos índices de sensibilidad de cómo son las personas, y cómo eso nos permite relacionarnos con mayor efectividad con ellas en beneficio mutuo.

Desde que el psicólogo Paul Eakman habló de las emociones se ha aceptado tradicionalmente que las más universales son: ira, desprecio, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa. Es conveniente además definir lo que es una emoción: es un sentimiento que nace desde dentro de nosotros o como respuesta a un estímulo externo, y frente al que reaccionamos de manera subjetiva generando un estado afectivo que, en algunos casos, puede llegar a provocar reacciones fisiológicas en el propio cuerpo. También es relevante destacar que muchas de ellas pueden generar comportamientos observables desde el plano de la comunicación gestual. En este mismo año, científicos de la Universidad de California han llevado a cabo un potente estudio (mediante la exposición a los participantes de 2.185 vídeos cortos de 5 segundos de duración). Concluye que existen 27 categorías de emociones distintas, aunque todas interconectadas. Al final, las 27 categorías resultantes fueron: admiración, adoración, apreciación estética, regocijo, ansiedad, asombro, incomodidad, aburrimiento, júbilo, calma, confusión, antojo, indignación, dolor rotundo, embelesamiento, envidia, excitación, temor, terror, interés, disfrute, nostalgia, romance, tristeza, satisfacción, deseo sexual y compasión.

Cuando somos capaces de relacionarnos con inteligencia emocional, nuestros índices de empatía, de capacidad perceptiva, el autocontrol de las emociones negativas y nuestro propio autoconocimiento, nos permiten entender al otro y también hacernos entender. Todos los expertos en psicología humana afirman que lo que nos ha permitido ser diferentes del resto de mamíferos es nuestra capacidad para relacionarnos y comunicarnos con otros. Por tanto la IE es consustancial a nosotros mismos. Si somos emocionalmente inteligentes seremos capaces de tener relaciones más plenas y satisfactorias, evitaremos los prejuicios, seremos más seguros y confiados y nos considerarán compañeros de viaje valiosos para cualquier proyecto que emprendamos en compañía de otros.

Hace años, en otro proceso de investigación, se concluyó que para una persona era más tóxico no relacionarse con otros, estar aislado, que fumar una cajetilla de tabaco cada día. Nuestra salud corporal está intrínsecamente ligada con nuestra salud emocional. Es más, si reprimimos nuestras emociones éstas acabarán aflorando al exterior en el momento menos previsible o bien nos generarán enfermedad, frustración o nos convertirán en seres reprimidos. O peor aún, en personas que trasladaremos esa basura emocional a otras personas que estén bajo nuestro cuidado de responsabilidad (hijos), de afecto (parejas) o de desarrollo profesional (empleados). Lo mejor de todo ello es que la IE se puede aprender a gestionarla. Tan sólo se precisa creer, querer y contar con la persona adecuada para enseñárnosla.

lamadriddiario@gmail.com

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.