Ayuda psicológica

El buscador Google permite seleccionar determinadas palabras para conocer, semana a semana, las búsquedas que en España que se han hecho utilizando esos términos. Llevo tiempo disfrutando de este servicio (Google Trends), que por cierto es gratuito, con determinadas palabras. En la semana del 21 al 28 de diciembre de 2018 “ayuda psicológicaaumentó su búsqueda un 426% respecto a la semana precedente. En estos últimos años nunca había visto un concepto de búsqueda con un crecimiento tan potente de una semana sobre otra.

Aunque no soy psicólogo, llevo muchos años estudiando el comportamiento de las personas pues es algo que me apasiona. Y más aún en los últimos años, con todos los conocimientos que la neurociencia nos está brindando. Este crecimiento tan desmesurado en la semana de Navidad es como para detenernos en él y analizar sus posibles causas. Humildemente creo que la más importante es el modelo “felicidad obligada” que en determinadas épocas del año se instala en nuestras vidas (anuncios de televisión, calles repletas de gente aparentemente disfrutando, luces y ambiente festivo, etc.) Sabido es que no hay pobre más pobre que el que lo es o lo siente en un mundo de abundancia. Esa misma pobreza, si la aplicamos a nuestra satisfacción de vida junto al perjudicial hábito de compararnos con otros, nos puede abatir en demasía. Otro factor a tener en cuenta es la añoranza, la carencia de personas muy queridas que se nos fueron y que en estas fechas se engrandece con excesiva intensidad. Quizá otra razón esté en ciertas dosis de insatisfacción que se puede llegar a manifestar con desidia, malas relaciones, desprecios, rechazos o incomprensiones por parte de familiares de sangre o políticos. Finalmente, un aspecto que es seguro que se da en estas fechas es el de las altas expectativas que algunas personas se forjan antes de la Navidad y que luego la realidad se empeña en echar abajo.

Sean las razones que sean, lo cierto es que hay muchas, demasiadas personas con enormes carencias afectivas y emocionales, con dolor en el alma, insatisfacción con sus vidas y con la sensación de estar navegando cerca de los arrecifes dentro de un cascarón y sin un mal faro que echarse a la vista para orientar sus vidas. En nuestros hospitales tenemos toda la ciencia y la maquinaria capaces de minorar el sufrimiento con unidades de dolor que nos permiten no sentir el dolor físico; pero carecemos de unidades del dolor emocional para evitar sufrimientos gratuitos y que muchas veces, las más de ellas, es posible evitar acudiendo a los profesionales adecuados. Siempre que se puedan evitar los dolores y los lamentos del alma debiéramos tratar, como sociedad, de que esto se pueda evitar. Creo que la vida es un ecosistema en el que cuanta más satisfacción y deseo de vivir experimentamos más saludable es ese entorno que nos rodea y nos protege de esa capa de ozono negativo que acecha a nuestro corazón en demasiados momentos a lo largo de nuestra vida. Somos muy solidarios en satisfacer las coberturas fisiológicas de los más necesitados, pero aún no hemos arbitrado sistema alguno que permita aliviar unas insatisfacciones que son mucho más poliédricas y complejas. Estamos preparados para alimentar los cuerpos y para darles cobijo y albergue, pero no tenemos orquestado el modo de alimentar el espíritu y dar cobijo a las carencias emocionales, de afecto, de cariño, de comprensión o de simple humanidad. Qué bueno sería si tuviéramos más “Cáritas” que se dedicaran exclusivamente a regalar tiempo, afecto, cariño y apoyo emocional a todas las personas que lo necesiten. En 2050 vamos a ser la sociedad más envejecida del mundo. Por favor, que no seamos también la más triste. Démonos apoyo unos a otros, sobre todo desde los más capaces hacia los que los son menos.

lamadriddiario@gmail.com

 

2 respuestas a “Ayuda psicológica

  1. Me gusta y aciertas en tu reflexión; pienso lo mismo, aunque ya te diré cómo irán las cosas en 2050.
    Lo que no acabo de entender y me pregunto es……. ¿ cómo es posible que no nos demos cuenta de esas cosas? y si nos la damos,…. también sabemos ya, que no podemos hacer nada para corregirlo.
    He llegado a la conclusión de que hay que empezar por uno mismo y aprovecharlo, pero tratar de ponerse de acuerdo con las personas es imposible. Y si lo haces, aparentemente puedes estar de acuerdo, pero finalmente se trata de abandonar la lucha ante la imposibilidad de encontrar otra felicidad, que no sea la obligada. Tenemos pendiente un café.

    Me gusta

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