¿Cuál es tu realidad?

Meses atrás pude estar presente en una conferencia impartida por el reverendo norteamericano Michael Beckwith, de la que he extraído algunas de las ideas más cautivadoras que este hombre expresó.

Su idea esencial es la siguiente: “La mayor parte de las personas no experimentan la realidad, sino que viven su realidad”. La realidad siempre es la presencia, nunca la ausencia. Tenemos que hacernos preguntas que nos empoderen, del tipo: ¿Qué es lo que quiero que surja ahora mismo en mi vida y que sea bueno? ¿Qué puedo hacer para mejorar? ¿Qué puedo ofrecer hoy, qué prosperidad llegará hoy? ¿Qué cosas buenas quiero que ocurran en mi vida?”

No nos damos cuenta, pero cada uno de nosotros construye su propia realidad: aquella que creemos ver, la que nos auto imponemos, o simplemente la que creemos que no nos queda más remedio que vivir. Sobre todo si esa realidad es castrante y limitante. Si damos respuesta a todas las cuestiones anteriores, podremos llegar a vislumbrar cuál es la realidad que queremos construir. ¿La actual u otra diferente? Si la actual es satisfactoria, pues leña al mono (con perdón) y más de lo mismo. Pero si no nos llena, si sentimos que lo que vivimos no se corresponde con lo que realmente deseamos vivir y sentir, tendremos que poner remedio cambiando elementos y componentes de esa realidad.

Me parece esencial que cada día podamos pensar en todo lo bueno que vamos a poder conseguir para los demás y también para nosotros mismos. Que el día amanezca con un pensamiento de gratitud por todo lo que somos y tenemos, y además deseando poner nuestro granito de arena a que el mundo sea un poco mejor con nuestras aportaciones. Y todo esto, tan válido o más que nuestros propios objetivos de mejora para cada día: ¿Qué aspiro a conseguir hoy? ¿Qué quiero cambiar, mejorar o implementar? ¿En qué puedo aportar valor a mí mismo y a los demás? Soy el constructor de mi propia realidad. La esencia de lo que vivo se debe a mí mismo y a mi visión de esa realidad, de la que tengo y de la que aspiro a conseguir. ¿Cómo quiero que sea mi realidad? ¿Cómo quisiera que los demás percibieran mi mundo? (La objetividad siempre nace de fuera de nosotros mismos).

Beckwith hablaba además de que vivimos en un mundo de abundancia; el amor es abundancia y ésta está en todas partes; la escasez no es cierta. No puedo estar más de acuerdo. Muchos padres y educadores han transmitido mensajes de escasez a sus proles: “La vida es dura”, “Nadie te regala nada”, “La vida es un valle de lágrimas”, “Quien bien te quiere te hará llorar”, “La riqueza es sólo para unos pocos”, “No seas un iluso, eso no se puede conseguir”, “¿Quién te crees que eres para pretender eso?”, “No vales para nada” o “¿Quién te va a querer a ti?”. Todos estos pensamientos de escasez han castrado muchas mentes capaces de generar abundancia y riqueza para ellos mismos y para la sociedad. Son pensamientos limitantes que impiden el crecimiento personal y que nos convierten en candidatos para vivir una pobre realidad. Nuestros cerebros se componen de cien mil millones de neuronas con cuasi infinitas conexiones (sinapsis) entre ellas. De esas conexiones nacen pensamientos enriquecedores y de abundancia, o bien empobrecedores, de mediocridad. Con esos mimbres cualquiera de nosotros puede construir cualquier tipo de cesto: más grande, más pequeño, más valioso, eficiente o enriquecedor. Sólo depende de ti lo que tú quieras conseguir. El mundo real en el que quieres vivir, tu propia realidad, antes los tienes que soñar. Y creer en que lo puedes conseguir.

lamadriddiario@gmail.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.