La tercera guerra mundial

Con cerca de tres millones de “heridos” y más de doscientos mil muertos, en este momento estamos inmersos en la tercera guerra mundial. Una guerra muy diferente de las dos primeras, pero no por ello menos letal o provocadora de cambios profundos en la sociedad, como los que ahora estamos experimentando.

Como en las dos anteriores no hemos sido conscientes de sus efectos hasta que el enemigo estuvo dentro de nosotros; fuimos avisados (Bill Gates, Obama, la OMS) de que el invasor estaba ensayando sus armas. Pretendió conseguirlo en más de una ocasión (La gripe A, el SARS, el ébola, etc.) hasta que en su último intento, se hizo fuerte y consiguió su objetivo de guerra total y devastadora.

Igual que en toda guerra, sabemos cuándo ha empezado, no tenemos muy claro su origen, o cuál fue la chispa que provocó su eclosión y tampoco sabemos cuál será su evolución o cómo conseguiremos vencer al enemigo con las armas que nos están haciendo fuertes (confinamiento, mascarillas, hidrogeles, respiradores o UCI´s). Desconocemos también cuando conseguiremos vencer al enemigo los aliados de la vida; no sabemos cuántos de nosotros se quedarán por el camino en esa lucha pasiva que sólo nos permite resistir hasta que el enemigo sale de nuestro cuerpo.

Como en todas las guerras los hospitales centrales y los de campaña han vuelto a demostrar que son esenciales para luchar contra cualquier tipo de enemigo y su roja cruz, azul o blanca sufre, como el que más, los embates y los víricos bombardeos que este vil enemigo dispara atacando a los más débiles. Todo el personal sanitario ha sufrido en sus carnes el hecho de estar en la primera línea de fuego de contagio; son la infantería de esta guerra cruenta que ganaremos gracias a ellos, a su espíritu de lucha que les lleva al campo de batalla tras haber quedado heridos y casi sin haber podido recuperarse.

Cómo no, está habiendo muchos daños colaterales; ahora mismo pienso en el marido de una excelente amiga que, a buen seguro, las circunstancias del momento, se lo han llevado por delante, sin previo aviso y con toda la desolación con la que el máximo daño ataca a sus víctimas. Muchos “civiles” van a pagar cara esta guerra; serán soldados que la historia no recogerá entre sus caídos, aunque van a ser muchos los que así se van a ver afectados.

Más de 150 países estamos inmersos en esta guerra pandémica; el veneno fluye por los cuerpos de los cinco continentes y se sigue expandiendo, a pesar de todas las trincheras que nos están confinando y protegiendo. Ignoramos cuáles son sus fuerzas, está presente en todas las ciudades, en las casas, en las calles. Desconocemos su potencial de transformación, de mutación y si volverá a atacarnos después de habernos librado de él. Es un enemigo invisible y silencioso, pero el más dañino que pueda existir.

El arma definitiva para destruir al enemigo y para obtener certezas de que la reconquista se está produciendo, será la vacuna; este es el terreno que debemos conquistar para conseguir debilitar sus fuerzas; será nuestro escudo protector. Toda la inteligencia aliada está trabajando para conseguir destruir sus defensas. Hasta entonces el camino va a ser difícil; el virus tratará de reconquistar terreno en cuanto bajemos la guardia y durante todo este tiempo nuestras fuerzas económicas se van a ver tan menguadas que aún nos costará más establecer todos los cortafuegos necesarios para que su debilitamiento llegue a ser definitivo. Aún así, como frente a todo enemigo, en el camino irán surgiendo muchos focos de resistencia, incluso cuando la victoria nos parezca plena deberemos seguir atentos a posibles refriegas y pretendidas nuevas conquistas. Es un enemigo que presenta muchas caras y que, al final, nos va a salir muy, muy caro.

lamadriddiario@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .